Se masca la Navidad

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

17 dic 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde que el alcalde de Vigo puso la ciudad en el mapa de las grandes metrópolis del orbe con su iluminación de Navidad, parece que las luces están brillando por todos lados como fuegos artificiales y el espíritu navideño, esa especie de monstruo de las galletas de la cursilería, se prepara para irrumpir en nuestras vidas. Mientras tanto, en Barcelona, los Comités para la Defensa de la República, las juventudes hitlerianas o la joven guardia roja del Paralelo, para recibir al gobierno del Estao -que diría el Borbón, que diría Joan Tardá- preparan sus algarabías, que les pillan coincidiendo con el botellón del inicio de las vacaciones, y van haciendo acopio de vodka Molotov. Pasan las Gemínidas tras las nubes de nuestro invierno y nosotros como si nada, que somos más de las lágrimas de San Lorenzo. Y mientras Ferrol celebra con Rondel la lotería de los barcos de guerra que le cae como un gordo anticipado, en A Coruña la Universidad se inventa un valle de silicio en la fábrica de armas. Ferrol se arma y A Coruña se desarma. En los próximos días iremos a ver los belenes y las luces urbi et orbi, y comeremos mucho, y nos pelearemos con los otros padres por los caramelos de la cabalgata de reyes con la misma violencia con que lo hacen los ingleses por la salida del brexit. Y uno por estas fechas -sobre todo si ese uno no soy yo- siempre se acuerda del pobre Cassen que tiene que pagar la letra del motocarro -Plácido fue el antecedente del After Hours de Scorsese-, y del gran Rafael Azcona.