Retención del «Open Arms»

José Vicente Domínguez
José Vicente Domínguez LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

PROACTIVA

Javier Valencia, ingeniero naval con estudios en la Universidad Pontificia de Comillas, es el capitán marítimo de Barcelona. Él fue quien, en primera instancia, paralizó el despacho para aguas internacionales del buque Open Arms de la ONG de igual nombre, exigiéndole, entre otros documentos, que aportase certificados de países como Italia, Libia y Malta, en los que se garantizara que dichos países recibirían a los náufragos que fuesen a ser rescatados… Alegaba el capitán marítimo razones de seguridad para cubrir tan larga navegación con náufragos a bordo. Es como si los del Open Arms fuesen allí y les dijeran a los balseros que se acercasen un poco más para cumplir con las normas de capitanía. Bien se ve que al ingeniero nadie le dijo aquello de que ‘en plena batalla no se engrasan los fusiles’. Supongo yo que tales garantías le habrán sido exigidas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, porque otras razones jurídicas se me escapan.

Un capitán marítimo, ingeniero naval y devoto de Comillas (para quien la mar es un líquido en el que flotan los barcos), buscando tiquismiquis legales para no enfadar a quien le manda, no deja que el Open Arms vaya a la zona SAR Libia a rescatar niños, mujeres y hombres que huyen de los abusos y de la hambruna de países fallidos. Si tal decisión es propia (que lo dudo), deberían cesarlo de inmediato. Pero si la orden procede del señor Benito Núñez Quintanilla, actual director general de Marina Mercante (otro ingeniero naval que poco tiene de mercante, más allá de un crucero por el Mediterráneo), el ministro del ramo también debería cesar a tal director general, por incumplimiento del artículo 98 de la Convención de la ONU sobre Salvamento Marítimo y el Convenio SAR sobre el mismo asunto. Y si la decisión fuese de tal nivel que emanase del Consejo de Ministros, y alegasen razones de ‘alta estrategia política’ (que como es lógico se le escapan a este pobre capitán de la Marina Mercante, con más de 22 años de navegación), le pediría a mi compañero de partido y admirado presidente del Gobierno que rectifique; una vez más, no importa. Y que actúe con la misma valentía que tuvo al aceptar el Aquarius. Si no lo hace, mejor sería no volver a criticar a los Salvini, a los Vox, a los Le Pen o a los Casado.