La gestión del espacio natural, o como le llamen ahora, de la playa de As Catedrais, en la Mariña lucense, ha sido un desastre de principio a fin. Primero convirtieron un paraje idílico en una especie de parque temático, después contrataron a alguien que con un extraño algoritmo dijo que podían visitarla cuatro mil ochocientas doce personas al día, ni una más ni una menos y, finalmente, para tratar de arreglar el desaguisado han empezado a decorar los acantilados con carteles.
No tengo nada contra los carteles, uno de mis favoritos es el que dice «Prohibido fijar carteles. Responsable el anunciante». Es verdad que no es el más gracioso, recuerdo ahora el de «Bidrio, lo escribimos mal pero lo colocamos bien», pero cuando empezamos a ver a una serie de operarios colgando carteles que nos avisan del peligro de desprendimientos y de la necesidad de mantener la distancia de seguridad en una playa, la cosa pinta mal.
Al parecer la idea es de la Consellería de Medio Ambiente -¡cielos, otra vez!-, pero bastaba un viaje por otros lugares similares para ver cómo se advierte con un panel informativo del riesgo potencial de determinadas áreas de un espacio, señalizadas de forma precisa.
Me dirán que los viajeros lo incumplen, pero eso no justifica taladrar acantilados con treinta carteles horrorosos de dimensiones considerables.
Mi propuesta para completar el desastre es poner más carteles por toda la playa con los teléfonos de emergencias, taxis, etcétera, un anuncio de la churrasquería Paco, si existe, y una caseta de Legálitas, así todo el mundo podrá disfrutar de la naturaleza con tranquilidad. Y ya puestos, podrían poner en A Capelada treinta carteles sobre el peligro de caerse por los acantilados o en la playa de A Marosa, en Burela, igual número sobre el riesgo de ahogarse de tres a cinco.
La reacción de la consellería es torpe, cutre y antiestética, además de reincidir en la mala gestión del espacio a lo largo del tiempo. Solamente nos queda el consuelo, como dice el cartel que prohíbe los carteles, de que el responsable es el anunciante y, en este caso, sabemos quién es.