Las alternativas de Ciudadanos

Nieves Lagares
Nieves Lagares Díez FIRMA INVITADA

OPINIÓN

29 jun 2019 . Actualizado a las 08:53 h.

Pocos podían imaginar que los resultados electorales del 28 de abril iban a abrir la caja de los truenos dentro de la formación naranja. El avance de Ciudadanos en las recientes elecciones sitúa al partido en un escenario complejo en el que la estrategia limita definitivamente las opciones tácticas, en las que frecuentemente se mueve la opinión pública. Efectivamente, Ciudadanos tiene que elegir entre centrar el partido, con la posibilidad de conducirlo a un pacto con los socialistas o, por el contrario, mantener la disputa por la hegemonía en la derecha. Dos alternativas estratégicas absolutamente diferentes: o centro-derecha o el centro de la derecha.

La evolución estratégica de Ciudadanos, desde su creación, ha sido notable. Surgió como un partido que se posicionaba frente al nacionalismo e independentismo catalán. Fue el partido que por primera vez en España se declaró explícitamente «adversario de los nacionalismos», mientras que los anteriores partidos tradicionales, PP y PSOE, habían vivido de la negociación con los nacionalistas.

Su salto a la política nacional, mantuvo esta lógica anti-nacionalista y se comportó como un partido «bisagra», apoyando al PSOE o al PP, tanto en las arenas autonómicas como en el ámbito nacional, a través de políticas de pactos sin coalición. Y en este sentido, sustituyó el papel que jugaban ciertos nacionalismos en España (apoyo al Gobierno sin entrar en el Gobierno). Esta estrategia se rompe tras la moción de censura de Sánchez.

Rivera, que se ve más presidenciable que nunca, ante la previsible debacle del PP, ve como Sánchez se inviste presidente y en pocos meses cambia el horizonte del PSOE y, con ello, las opciones del resto de los partidos. El rumbo de Ciudadanos cambia, porque ahora tendrá que competir con el PP estando ambos en la oposición.

El «cordón sanitario» al PSOE es en realidad «el cordón a ciudadanos», lo reubica en su esfera de competición y de alianzas, marca y define los dos lados del cordón, prioriza, para los próximos años la competición con el PP frente a la «lucha» por el centro, que había definido la competición española tantos años. Esa es una decisión estratégica que define y limita las alternativas tácticas actuales.

Después de ser el primer partido expresamente antinacionalista, hasta rozar límites antiautonomistas, después de ser el primer partido de ámbito estatal «bisagra»; ahora, cuando todos esperábamos el primer partido de centro-derecha que pudiera dar origen a una Grosse Koalitionen, al estilo alemán, por la que tanto han rezado opinadores de uno y otro lado, Rivera opta por reemplazar al PP en vez de crear un modelo propio. Y es que nos gusta españolear…