Sí es el trabajo que viene realizando el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) bajo la batuta de José Félix Tezanos con los estudios de intención de voto. Insuficiente, no porque los datos que se ofrecen cada mes sean malos o poco fiables. Que no lo son, ya que me consta que en el CIS se hace un trabajo impecable desde el punto de vista de la recogida de la muestra y que estamos hablando de un centro que cuenta con un plantel de grandes profesionales. Hablamos de una calificación no adecuada porque lo que el informe de Tezanos nos entrega es un producto inacabado, no terminado, no cocinado. Esta última parte, la de la cocina que no realiza, es la parte de la estimación del voto y lo que realmente conferiría un valor adicional a la muestra.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, la estimación de voto hace referencia fundamentalmente al esfuerzo por interpretar o determinar lo que van a votar aquellos entrevistados que no nos quieren contestar a esa pregunta; o aquellos otros que todavía no lo tienen decidido y, por lo tanto, no saben responder en ese momento.
El propio CIS en sus notas metodológicas ya establece que los investigadores y demás profesionales son libres de realizar estimaciones de voto considerando algunas de las variables que proporciona el propio centro, pero que el instituto no realiza.
De esta manera, los medios de comunicación se hacen eco de los datos que presenta el CIS sobre la intención de voto directa comparándolos con los datos reales de voto válido obtenidos en anteriores comicios o con los de otras encuestadoras privadas que sí hacemos el proceso completo dando el porcentaje de estimación de voto válido.
Esta diferencia genera confusión y desconfianza en la fiabilidad del propio CIS al comparar datos que no pueden compararse por ser de naturaleza distinta, provocando un aluvión de críticas y dejando en manos de empresas privadas la realización de las estimaciones de voto.
Esa es la crítica que en realidad se le hace a José Félix Tezanos y no la fiabilidad de los datos. El CIS debería, como ha venido haciendo hasta antes de la actual dirección, llevar a cabo el proceso completo, incluyendo la estimación de voto, ya que para ello tiene profesionales cualificados, que pagamos todos los ciudadanos, para que presten un servicio público, que actualmente es claramente insuficiente.