Las luces de Abel

Eduardo Riestra
eduardo riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

12 ene 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Al final se trataba de eso: de poner luces. Parece que Vigo ya no las va a quitar porque la gente acude a sacarse fotos desde distintos puntos de España, como si esto fuera Eurodisney o el Palmar de Troya. Y después de la foto van a cenar. Es lo que se llama generar riqueza para la ciudad, que digo yo que con la riqueza siempre se quedan los mismos, porque no me imagino a los turistas comprándose una mesa de castaño para el comedor, una llave inglesa del ocho o un kilo de garbanzos. Comen, beben y sacan fotos, que ahora ni siquiera se revelan. Eso sí, los bares llenos. Las luces de Vigo son el fin de la política municipal. No hace falta más. Ni argumentos ni presupuestos. El alcalde dicharachero, el tío por antonomasia, ha tenido más luces que todos los políticos del drama shakespeariano de la investidura, porque ha salido más en los telediarios sin tener que insultar a nadie, riéndose de usted y de mí, y también -todo hay que decirlo- de sí mismo. Ahora Vigo se convierte en la ciudad donde todo el año es Navidad, con lo que presumiblemente papá Noel podrá dejar por fin el Polo Norte e instalarse cómodamente en un apartamento de la Puerta del Sol con vistas al Sireno y al inmenso abeto de bombilla perenne. Ahora que la Colau va a quitar el puente aéreo que edificó el franquismo, y que une a los catalanes con el Estado opresor, es la hora de Caballero. Que monte un puente aéreo entre Madrid y la villa gala que resiste al invasor con luces de colores. Bienvenidos a la eterna navidad.