¿En qué está pensando Pedro Sánchez?

Roberto Blanco Valdés
Roberto L. Blanco Valdés EL OJO PÚBLICO

OPINIÓN

Mariscal

12 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El jueves se celebró en el Congreso uno de los plenos más grotescos de la actual legislatura, la misma que culminó la locura política en la que desde hace dos años vive España con la formación de un insólito Gobierno y una mayoría parlamentaria políticamente extravagante.

En ese pleno, que tiene ya reservado un lugar destacado en la memoria nacional de la infamia, el presidente del Gobierno se presentó como el campeón mundial de la lucha contra el COVID-19, sin importarle lo más mínimo que los datos de infectados por el virus, de fallecidos oficiales por millón de habitantes y de sanitarios contagiados contradigan de un modo clamoroso una proclama de éxito que supone en realidad una verdadera desvergüenza. Pues en la batalla contra el coronavirus estamos a la cabeza, sí, pero no del éxito sino del fiasco estrepitoso.

No contento con ello, Sánchez, ayudado por la esforzada portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, mantuvo en la sesión en la que deberían prorrogarse el estado de alarma excepcional que sufrimos desde hace casi un mes y convalidarse tres reales decretos-ley en materia económica, una increíble actitud que Xosé Luis Barreiro explicaba ayer aquí con sabia precisión: el presidente del Gobierno optó «por arrearle estopa a quien le votó la prórroga, mientras chalaneaba con los que lo mantienen cautivo en el poder». Para entendernos: durísimos ataques contra quienes, con su voto a favor o su abstención, le están permitiendo gobernar mediante legislación de urgencia, y silencio cómplice para los separatistas, algunos socios suyos, que se han desentendido de la acción del Ejecutivo y vuelven a la carga con sus exigencias territoriales, como si nada estuviera sucediendo, en medio del vendaval que arrasa España.

A la vista de lo que, en una lectura inocente, podría parecer un completo desatino, la pregunta es evidente: ¿por qué se comporta Sánchez contra toda lógica sensata? ¿Por qué distribuye de forma tan demencial ¡y desleal! palo y caramelo? La respuesta -terrible respuesta- es que el presidente, cuya obsesión definitoria (el poder) jamás se ve afectada por la realidad, por trágica que esta pueda ser, no está pensando en el día después del control de la epidemia (eso que el Gobierno llama desescalamiento), sino en el día después del día después. Conociéndolo, es fácil prever que Sánchez tiene ya su mente puesta en el momento en que, pasada la crisis sanitaria y recuperada en España en mayor o menor medida la normalidad, deberá volver a gobernar con un Congreso en el que necesitará la mayoría, mayoría que él y su asesor de cabecera han decidido que no puede ser otra que la que se fraguó en la investidura.

Por tanto, que los ingenuos abandonen ya toda esperanza. Superada la crisis sanitaria volveremos a lo de antes: a una política económica y social marcada, igual que ahora, por el izquierdismo de Podemos y a una política territorial de mesas y componendas con quienes quieren destruir este país. Y si España se hunde, que se hunda.