Secundaria

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

Mary Pat Gleason, en un capítulo de Friends
Mary Pat Gleason, en un capítulo de Friends

Hay días en los que el consuelo tiene forma de manos regordetas y maduras que en un probador abrazan a una joven abogada que no es capaz de asimilar el vacío eterno que deja la muerte. Había visto esa cara muchas veces. Es la que vestida de enfermera y siendo muy borde, arranca carcajadas brillantes en un capítulo de Friends. Era aquella mujer envuelta en una trama corrupta en aquella telenovela con tintes de novela negra sobreactuada que se llamaba Scandal. Últimamente, se asomaba a la pantalla vestida de miembro de Alcohólicos Anónimos en una sitcom que disecciona esta sociedad con precisión quirúrgica aunque parezca una comedia barata. Allí estaba, esa cara. Siempre había estado al otro lado de la pantalla. Forma parte de los recuerdos de aquellos capítulos de mi infancia de Padres Forzosos y Cosas de Casa. La misma que se había asomado un día en Urgencias y otro en Salvados por la Campana. Pasados los años, su cara permanecía aunque la televisión cambiaba. Y un día era parte de El Mentalista como lo había sido hace tanto tiempo en Juzgado de Guardia. Tuvo su papel en las Chicas Gilmore y en Mujeres Desesperadas. Se enfrentó a Annalise Keating en una sala vistas y en Instinto Básico, también. Con Sharon Stone también estaba. Ha muerto Mary Pat Gleason, la eterna secundaria que ha demostrado en 200 papeles que no hay personajes pequeños para actrices desmesuradas.