Por si es verdad

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

Si hubiese que definir la carestía en estos días raros, sería hablando de la falta de certezas. Verdades incontestables a las que asirse para no caer en la sima del miedo que se está empezando a hacer un hueco como compañero de vida. Pero resulta que hay dos epidemias, porque parece que el ser humano no puede centrarse solo en una tragedia. Dos virus que van de huésped en huésped, expandiéndose en el vehículo de la irresponsabilidad, cuando no de la desidia. Para uno, la ciencia está buscando una vacuna. Para el otro, por mucho que intenten inocularnos, parece que no va a haber cura.

Ojalá poder ponerle a las redes sociales una mascarilla. Y así minimizar el riesgo de transmisión de incertezas que aunque se vistan de verosimilitud, se quedan en mentiras. Patrañas que siempre están remachadas por una frase que descarga toda responsabilidad de los supercontagiadores que han decidido infectar a todo el que pueda, y que el sentido común nos asista. Por si es verdad. Así se cierran mensajes inexactos que son capaces de generar grandes brotes de posverdad allá donde alguien decide no cumplir con la responsabilidad individual de intentar confirmar antes de darle al botón del pánico que eso que le llega es información veraz y no basura. De asegurarse de que eso que lee, ve o escucha solo contribuye a desinformar. Y dejar de coronar con un por si es verdad una sarta de mentiras.