La ínsula de las tentaciones

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

04 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Ustedes no se lo creerán, pero La isla de las tentaciones está inspirada en El Quijote. El programa televisivo consiste en llevar a media docena de parejas de novios, unos chicos y chicas guapísimos -bueno, mi mujer dice que ellos son unos churros- a una isla tropical, y allí separarlos y someterlos a la tentación de otros seres aun más atractivos y seductores. La idea original se llama El curioso impertinente, y es uno de los cuentos que encierra la obra de Cervantes, en que el tonto de Anselmo decide comprobar la fidelidad de su mujer, Camila, y le pide a su amigo Lotario que la seduzca. El resultado de semejante idea, como ustedes se imaginarán, es tan catastrófico que el futbolista Joaquín, de vivir en Florencia, donde se desarrolla la historia, se llevaría al tonto de Anselmo a su casa.

El Quijote, que es una especie de cesta de navidad, llena de regalos y de sorpresas, encierra una serie de relatos que tengo entendido que Arturo Pérez Reverte eliminó de su versión escolar amparada por la Academia. Y encierra también el discurso de las armas y las letras, que debería ser de obligada lectura no en colegios, sino en todos los hogares. Deberían exigirlo para emitir el pasaporte.

Pero, mientras tanto, en la televisión podemos comparar nuestras preocupaciones -el covid, el paro, el tiempo que fugit- con las de aquellos que en un lugar del Caribe, de cuyo nombre etcétera, se someten con grandes dosis de paciencia y sufrimiento a las tentaciones de la carne. ¡Y nosotros, con mascarilla!