E-moción y cambio de rumbo

Nieves Lagares
Nieves Lagares FIRMA INVITADA

OPINIÓN

Mariscal

Puede ser que la moción de censura de Abascal no merezca ni una sola línea pero también puede ser que en su dislate, Abascal le haya hecho un enorme favor a una legislatura condenada al desencuentro centrípeto y orientada al choque continuo de actores antagonistas.

Fue la primera e-moción de las cinco presentadas hasta el momento, obligados a reducir el aforo del Parlamento pero ha sido una e-moción sin emoción, porque ni había calor en la grada ni incertidumbre en el resultado, y así la competición se torna, irremediablemente aburrida. Y lo peor, a los ciudadanos nos importaba un rábano!

¡Ya les vale, con la que está cayendo..! me espetó Tati mientras me preguntaba si de primero quería xoubas o caldo, y me mostraba su cabreo por las dificultades que atraviesan negocios como el suyo, en el que ella y su familia, todas mujeres, resisten cada día sin perder la sonrisa y sin bajar la atención. Pequeños empresarios como Tati y trabajadores en dificultades, expectantes ante el rumbo de la pandemia mientras sus señorías dedican el tiempo a frivolidades propias de su cargo y condición.

Y cuando todo parecía decantado para que Sánchez saliera reforzado y que Casado se enfrascara en disputar a Abascal la hegemonía de la derecha, porque de eso iba esta moción de censura, Casado se dio la vuelta, dejó a su espalda a la extrema derecha y miró hacia el centro.

Un plante mayor que el de Aitor Esteban; ahora sí la moción era una patochada; ahora, por primera vez, y cuando menos se lo esperaban, el PP respondía al arrastre de la extrema derecha cambiando de rumbo y mirando al centro.

Y es que Casado entendió que la moción de censura no era contra Sánchez sino contra él y contra el PP, en la lucha de VOX por imponer la agenda de la derecha.

No sé lo que se puede esperar de este giro de Casado; ojalá no sea simplemente táctico y le lleve a encontrarse con el PSOE, al menos, en la lucha común contra la pandemia y en la búsqueda de soluciones por las que esperan hombres y mujeres como Tati.

Sea como fuere, Casado ha cambiado el rumbo, para encontrarse en el centro o para competir por él, o incluso las dos cosas; porque cualquiera de estas cosas que haga mirando al centro, solo las podrá hacer desde políticas centradas que son las que benefician a la mayoría de los ciudadanos de este país.

Si el bipartidismo generaba un exceso de coincidencias en su búsqueda del centro político, el dominio de la política centrífuga imposibilita el entendimiento y da lugar a situaciones tan absurdas como el esperpento de Madrid. No se trata de que PP y PSOE coincidan; se trata de que ambos miren al centro, donde la discrepancia política tiene límites, y se puede colaborar y competir a la vez. Cuando los partidos y los ciudadanos miran a los extremos, el desencuentro está servido, por definición.

Y Podemos tiene que asumir que su papel es ser el contrapeso del PSOE, pero no puede dirigir el horizonte político del país.

Sánchez salió victorioso, no lo duden; pero Casado salió renacido y ahora mira a donde puede ganar. Colaborar y competir, las dos cosas son compatibles si se mira al centro.

Ah! y Abascal? … una patochada!