Alcoa: negocia una salida digna

OPINIÓN

Cabalar

07 dic 2020 . Actualizado a las 17:08 h.

Alcoa hizo y deshizo a su antojo en este país. En este país que en 1998 le regaló la Industria Española del Aluminio, Inespal, un conglomerado público de empresas gestionado por la SEPI compuesto por nueve fábricas, de las que solo conserva dos, ambas en Galicia, en San Cibrao (Cervo). Si nada lo remedia, pronto quedará una sola, la de alúmina. Porque la otra, la última del país que elabora aluminio primario, ha sido condenada a muerte por la multinacional estadounidense. El contrato de venta con la SEPI es secreto. Pero durante el juicio por el despido colectivo de la planta de San Cibrao se dio a conocer que esa relación contractual no empezó y acabó en 1998, sino que se prolongó hasta el 2011. No se sabe en qué consistía exactamente ese acuerdo tan largo en el tiempo, pero sí que el Estado le estuvo subvencionando la energía eléctrica a la multinacional por una cantidad de dinero que no es pública, aunque el dinero sí lo fue. Ese pacto acabó hace nueve años y, con él, se esfumó esa garantía económica. Ahí empezaron las primeras amenazas de cierre. Para acallar sus protestas, el Gobierno fijó otro modo de repartir incentivos eléctricos: unas subastas de concurrencia competitiva, que no acabaron de colmar la sed de dinero de la multinacional estadounidense. Tras un primer amago de cierre de las fábricas de A Coruña y Avilés -menos competitivas, según la empresa, que la de San Cibrao-, a finales del 2013, el grupo consumó la amenaza en octubre del 2018, cuando presentó un ERE de extinción para los más de 600 operarios de A Coruña y Avilés. La compañía inició entonces la coreografía de un baile que quiso reproducir con San Cibrao: cambió el cierre total por un cierre parcial y condicionó el ERE a la búsqueda de un comprador para las plantas. Pero lo buscó ella y encontró a un fondo dispuesto a seguirle el ritmo a cambio de dinero. Resultado: Alcoa no cerraría las plantas, lo haría Parter dos años después. Los trabajadores, la Xunta y el Ministerio de Industria cayeron en la trampa sin rechistar. Pero parece que han aprendido la lección porque en San Cibrao ya no podrá hacer y deshacer a su antojo. Lo cierto es que la multinacional lo tiene difícil, la Justicia podría anular el ERE por mala fe negociadora, sin contar con que el proceso de venta de A Coruña y Avilés irá también a los tribunales, a la Audiencia Nacional, en febrero próximo, porque Parter le salió rana. Alcoa: solo te queda negociar para pactar una salida digna de este país tan generoso.