Seguir viva

OPINIÓN

22 mar 2021 . Actualizado a las 08:25 h.

A veces es bueno detenerse, quitarse los zapatos, respirar hondo y girar la cabeza para diseccionar el trayecto que ya ha sido caminado. A veces es bueno detenerse y, tras quitarse el abrigo, hacer un ejercicio de equilibrismo masoquista sobre ese alambre sobre el que uno se tambalea. Esa cuerda fina e inestable a la que llamamos vida.

Es increíble cómo cambia la perspectiva cuando el pasado se observa desde el papel de trapecista. Y cómo un silencio espeso se rasga de pronto para demostrar que nada es como se creía. No es tan sencillo colgarse de ese fino hilo que han construido los años para mirar de frente los errores y la culpa.

Y ver un país entero reflejado en toda la crueldad que le llovió en su boda a la hija de una tonadillera y un boxeador que se casó con un guardia civil en una España que tan a gustito se cebaba en quien no era más que una niña.

Hay una mezcla de tantas voces cacareando sobre su pasado y la única que no se ha escuchado durante todos estos años es la suya, así que sorprende quien a estas alturas ha decidido rasgarse las vestiduras. Quizá sea irrelevante el debate sobre el oportunismo, las repercusiones y las exclusivas.

Ha esperado tantos años que ya era hora de que se subiese al trapecio para enfrentar(nos) a toda una vida. Rocío, en sus propios términos, ha alzado la voz para seguir viva.