Autorretrato

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

OPINIÓN

12 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hay un momento, en el que se jacta de ser un defensor de la igualdad, en el que dice que acudiría a manifestaciones feministas pero pobre de él, que lo rechazarían, en el que es complicado soportar la náusea. Es una arcada que sube desde lo más profundo de las entrañas ante el cinismo, la desfachatez y la incapacidad de reflexión de un hombre que veinte años después, que se dice pronto, veinte años después, no ha entendido nada.

Es ofensivo asistir a cómo se van apilando frente a él un montón de palabras huecas en defensa de las mujeres, un concepto tan vacío como su alegato de defensa. Incapaz de pedir perdón, incapaz de argumentar, agarrado a una negación constante que no se sostiene porque, le recuerda el periodista una y otra vez, hay una sentencia firme que lo declara acosador sexual. Las tripas se dan la vuelta al verlo negando la evidencia -dice, sin despeinarse, que la productora no se puso en contacto con él y a la vez que llamó a su abogado, que le trasladó la petición y que él mismo decidió rechazarla- y repitiendo patrañas. Es difícil tomar partido sobre si hay que dar voz o no a una persona de esta calaña. Si es pertinente una entrevista a un hombre que no ve la aberración en su comportamiento después de dos décadas. Pero lo que sí es cierto es que no ha quedado ninguna duda. Ismael Álvarez, el acosador de Nevenka, en esta entrevista se (auto) retrata.