Asistente de vuelo

OPINIÓN

19 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A veces hace falta correr hacia un accidente aéreo. Descubrir la vocación de asistente de vuelo zambulléndose en una catástrofe de tal magnitud que nada quede en pie. Ni siquiera las prioridades. Lo había pasado tan bien anoche que parecía imposible despertarse al lado de alguien exangüe. Y todo es ahora tan brillante que el dolor de cabeza es absolutamente insoportable y no puedes escapar de esa clase de catequesis.

A veces hace falta un terremoto fuera de la escala Richter para que todo cambie. Intentar huir del interrogatorio que te aguarda al otro lado de la puerta de embarque para acabar soportando turbulencias de tal calibre en ese vuelo a Roma que hasta se tambalea la habitación a la que siempre regresa aunque no sepa muy bien qué contiene. En el fondo de este vaso tampoco está la explicación de todo este lastre. Y es imposible encontrar a esa mujer misteriosa que parece tener todas las claves, así que solo queda pedir la siguiente..

La lucidez llega en ese atropello y fuga del que milagrosamente sale indemne. De pronto, todos esos recuerdos felices empiezan a tener colores feroces. Y es entonces, solo entonces, cuando comienza a recomponer los pedazos de su historia con un pegamento que apenas la sostiene. La asistente de vuelo que corría hacia el desastre hasta aprender que la verdad cura. Aunque casi siempre duele.