La próxima cuota de autónomos

Felipe Martínez Ramonde OTRA MIRADA

OPINIÓN

MARCOS CREO

20 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno acaba de anunciar un cambio gradual en el sistema de cotización a la Seguridad Social de los trabajadores por cuenta propia. La propuesta inicial plantea un período de despliegue progresivo de hasta nueve años para implantar las nuevas cuotas a abonar. La remodelación del sistema de cotización de los autónomos era una crónica anunciada desde el momento en que se incorporó, entre las recomendaciones del Pacto de Toledo, aproximar la cotización a los ingresos reales de manera gradual y acomodándose a la gran variedad de situaciones del colectivo.

La reforma más llamativa es el establecimiento de trece tramos en función de los rendimientos fiscales declarados, eliminando la actual posibilidad de elegir libremente la base de cotización. La instauración de diferentes tramos vinculados a los ingresos reales es, sin duda, más progresiva que el sistema existente, si bien en la propuesta se detectan algunas deficiencias técnicas que deberán corregirse con la colaboración de las asociaciones representativas del colectivo. Así, en el primer tramo de rendimientos de hasta 3.000 euros anuales la cuota asciende a 200 euros mensuales, lo que implica que ha de cotizarse el 80 % de lo ingresado. Pero no debe olvidarse que actualmente la cuota mínima de un autónomo es de 289 euros al mes, por lo que la nueva cuota implica una rebaja de la actual y aún bajaría más al final del período de despliegue de la reforma, alcanzando los 90 euros al mes.

Ya se han alzado algunas voces vaticinando que el nuevo sistema incentivará el fraude ante la tentación de declarar ingresos inferiores a los reales. Ahí los mecanismos de control serán los que darán pábulo a tal posibilidad. Otra posible crítica a la propuesta es anunciarla en un momento tan delicado como el presente, después de más de un año de cierres obligados por la pandemia y con el colectivo de los autónomos duramente castigado.

Es necesario que la reforma del sistema sea fruto del consenso en el marco del diálogo social con las organizaciones representativas. Las modificaciones de intenso calado en un colectivo tan numeroso y con gran repercusión en nuestro tejido productivo deben ser negociadas si se aspira a que posean vocación de permanencia y resulten plenamente efectivas.