Si tuviésemos que resumir la política exterior española y su prestigio internacional de los últimos treinta años en tres fotografías lo tendríamos bastante fácil. Sobre todo si lo hiciéramos de forma urgente y chapucera, como acostumbramos a hacer los periodistas. Porque nada mejor que una instantánea para reflejar un tiempo y su realidad.
La primera de las imágenes sería aquella de 1991 de González, Gorbachov, Bush e Isaac Shamir, entre otros, cuando Madrid acogió la Conferencia de Paz para Oriente Medio. La segunda, la de aquel presidente que en una cumbre del G-8, y para sacarnos del rincón la historia, colocó los pies sobre la mesa sin entender lo que suponía de incorrección, grosería y chulería.
La tercera y más importante corresponde a la que nos queda del drama que se vive a cuenta de los talibanes, esos descerebrados que amenazan con cambiarnos la vida y que están donde están gracias a Rusia, EE.UU., China, Pakistán y medio mundo. Esa instantánea es la del rescate y llegada de refugiados a España, primera parada en la UE y que finalizó ayer. Felizmente. Y el cariño y el respeto con el que son recibidos. Instantánea a la que hay que unir la de los últimos héroes españoles en Kabul, sobreponiéndose en condiciones extremas a atentados y empeñados en salvar vidas. Imágenes solo comparables con las de los que viajan en pateras huyendo de los infiernos de sus países.
Mientras unos se dedican a criticar las alpargatas que el presidente Sánchez mostró en un encuentro telemático para abordar los traslados, los refugiados llegaron a España, en operaciones altamente peligrosas que fueron elogiadas por medio mundo. Resulta curioso y preocupante que las únicas críticas del papel español en lo que queda de Afganistán sean de quienes dicen estar en la línea de salida para la sucesión.
La labor española de estos días, la resumió Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea y dirigente de lo que viene siendo el PP alemán. «En un momento de necesidad, España ha mostrado su humanidad. España es un ejemplo de lo que es el alma de Europa en su mejor expresión», dijo. Y es que acabamos de hacernos la mejor fotografía de las últimas tres décadas. La foto de la solidaridad.