Predecir para construir

Carlos G. Reigosa
carlos g. reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

ELOY ALONSO

13 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No se puede negar que el presidente Sánchez goza de una extraña habilidad o fantasía para presentar como un éxito cualquier hecho o dato de la realidad actual. Y esto ocurre muy especialmente cuando los acontecimientos no le son favorables. Es entonces cuando Sánchez se expresa con más confianza y determinación sobre nuestro futuro…, quizá porque ese futuro es aún tan incierto que admite toda clase de interpretaciones. Sucede así cuando nos presenta cualquier adversidad como una oportunidad que ni siquiera necesita ser argumentada. Lo cual ya no sé si es una ventaja o una desgracia en estos tiempos. Porque da la impresión de que en política vale casi todo lo que le favorece y se practica con una osadía de corte impulsivo, quizá juvenil.

Pero la realidad es que «la mejor forma de predecir el futuro es construirlo, crearlo», como bien ha reiterado una y otra vez el pensador austríaco Peter Drucker, de la Universidad de Nueva York, considerado el mejor filósofo de la administración y el padre del management como disciplina (junto con el economista Fritz Machlup, que acuñó y desarrolló en 1962 el término sociedad de la información para definir en donde estamos hoy). Ambos han coincidido en la necesidad de reaccionar cuanto antes y acertar en el trazado de las vías de desarrollo hacia esos sucesivos futuros que esperan a nuestras sociedades. Unos futuros en los que es necesario acertar, porque los errores se pagarían muy caros por parte de las sociedades que no participen de sus desarrollos. Dicho lo anterior, la pregunta que debería intentar respondernos el presidente Sánchez es qué futuro quiere ofrecernos a los españoles y cómo piensa construirlo. Porque supongo que ya sabe que somos muchos los desconcertados, es decir, los que necesitamos saber de qué futuro vamos a formar parte. Y esta es una cuestión que no solo debe explicarnos Sánchez sino también los políticos que sueñan con relevarlo algún día y quieren mejorar su número de votos. Se trata de construir -¡de crear!- sin dar palos de ciego y con todos los sentidos puestos en un futuro próspero. No hacerlo así, acabaría por tener un precio muy alto para todos nosotros.