C. Tangana, Peluso y la catedral

Javier Cudeiro Mazaira CATEDRÁTICO DE LA UDC Y DIRECTOR DEL CENTRO DE ESTIMULACIÓN CEREBRAL DE GALICIA

OPINIÓN

MABEL RODRÍGUEZ

13 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Después de la renacida versión de vampiros (¡caramba, la verdad es que son eternos!) que se puede ver en la serie Misa a medianoche, en donde se confunde la religión ultraortodoxa, el fanatismo y la sed de sangre, resulta que las realidades de a pie, las más prosaicas, ganan por goleada. No sé si estarán al tanto de controvertido vídeo publicitario que dos artistas de la farándula, en la sección musical/contoneo caderil/instintos primarios burbujeantes, es decir C. Tangana y Nathy Peluso, protagonizan en un escenario, ¿cómo diría yo? Atípico o distópico. En fin, raro, raro para la ocasión.

El caso es que se han marcado un baile/roce, con más bien poca elegancia, tengo que decir, pero que sin duda sube las pulsaciones y aprieta las carnes de los acólitos. Lo disonante de la historia, que de no ser así sería tan vulgar como parece, es que lo han rodado en la catedral de Toledo, y con el permiso y aquiescencia de la Archidiócesis. ¡Vade retro satanás! La Iglesia está corrupta y ya no es lo que era. Antaño fuente de corrección, atinadas prácticas de tortura y orgías sangrientas de muertes en la hoguera de apóstatas, brujas y opositores peligrosos al que estuviera al mando. Ahora, permisión y acomodo ante los sacrílegos, los que hieren la sensibilidad del acérrimo creyente, los malos, los que perrean en la sala capitular de la catedral (que también hay que tener ganitas), los que, probablemente, dejen bolsas llenas de suculentos maravedíes.

¡Ay, como es la Iglesia de hoy! Debatiéndose en poner orden en el hervidero Vaticano, acechando la mala salud del papa, conspirando, como parece por la sucesión que, aunque inspirada por el Espíritu Santo, como todo el mundo sabe, quizá no esté exenta de las debilidades del hombre y de la tierra, de los males y vicios de lo humano de quien sirve a lo divino. La Iglesia (la dirección empresarial, me refiero, no los buenos fieles del común), sus eminencias, tiene que responder antes fechorías muy feas, agravios que los agraviados por la pobreza, el olvido y la pederastia no pueden enjuagar mientras que la curia parece soslayar, con honrosas excepciones, por supuesto, entre las que quiero contar con las del santo padre, a quién se le ve enfermo (ya lo he dicho) y acosado. Como aquello de las palomas y los halcones, salvo que aquí, la mayoría, parece ser ave muy rapaz.