Mi vida en coma

Eduardo Riestra
eduardo riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

Salvador Sas

14 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Llevo unos días dándole vueltas a la cabeza y he llegado a la conclusión de que yo también he estado en coma durante mucho tiempo. En realidad, sospecho que ya nací en coma y en coma me quedé, que sigo en coma. Pero también tengo que reconocer que de poco me sirve. Si mi mujer me manda que ponga la mesa y yo le digo, como alguna vez le dije, «no puedo, estoy en coma», ella reacciona como si oyera llover. Y yo pongo la mesa. Es verdad que mi coma ha dado mucho juego; por ejemplo, con estos artículos que leen ustedes los domingos y que redacto con una técnica que se llama escritura automática y que inventaron los surrealistas de André Bretón. Consiste —ya lo habrán adivinado— en escribir al tun tun, lo que va saliendo de la cabeza, sin filtro; a veces incluso con los ojos cerrados. Los surrealistas de Breton dieron por darse dadás y su movimiento, dadaísmo. Y yo creo que los que estamos en coma y los abducidos por los extraterrestres podríamos ser socios de los dadás. Entre tanto, yo sigo mi día a día en coma, a veces, no lo niego, un poco menos profundo, como cuando veo el fútbol en la tele o me preparo un bacalao al horno, que exige un poco más de atención y sentimiento. Y así va transcurriendo mi vida, contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando, que diría el de las coplas de pie quebrado. Pero, eso sí, a la hora de la siesta y por la noche me sumerjo en el coma profundo, cosa que pienso hacer en cuanto ponga a este artículo punto final.