Precaución, amigo conductor

Javier Guitián
Javier Guitián EN OCASIONES VEO GRELOS

OPINIÓN

Martina Miser

16 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Gobierno está ultimando la implantación de un sistema de peajes en autopistas y autovías, al parecer destinado al mantenimiento de este tipo de vías. La idea no es original, ya que el cobro existe en muchos países de nuestro entorno, pero ha levantado cierta polémica, ya que existen numerosas tasas e impuestos en vigor sobre la utilización de vehículos, combustibles e inspecciones.

El planteamiento inicial es que solo paguen quienes utilizan las vías, aspecto que tiene sus detractores. Pero lo que parece más controvertido es el sistema de cobro: la llamada viñeta o el pago por kilómetro recorrido. Vaya por delante que en ningún caso el impacto es igual en todos los territorios, ya que depende de la naturaleza y extensión de las vías, además de su posición geográfica.

En el caso de la viñeta se trata de una cuota temporal —anual, por ejemplo—, que posibilita el uso de todas las vías mediante una identificación en el parabrisas del vehículo, con las consiguientes sanciones por el incumplimiento de la norma.

La segunda opción, mucho más compleja en su aplicación, exige la instalación de mecanismos de control electrónico en todos los accesos y salidas de autovías y autopistas, así como de dispositivos en los vehículos.

Se han propuesto otras alternativas, desde que el gasto vaya a los Presupuestos Generales a que se graven los combustibles con una cantidad por litro; pero, en cualquier caso, habrá un efecto directo sobre el uso de las vías convencionales, sobre la competitividad de nuestros productos, el transporte, los precios, etcétera, que conviene no ignorar.

Entre los países de la Unión Europea, siete no poseen ningún tipo de peaje y en otros cinco estos no afectan al ciudadano. Otros cobran peaje solo en determinados tramos —túneles, puentes, etcétera—, y Portugal o Irlanda tienen sistemas de cobro por kilómetro recorrido, el menos común de los sistemas. Por lo tanto, la implantación no es obligada.

El Gobierno español se inclina por el cobro por kilómetro. O mucho me equivoco o lo que viene será más o menos así: tendremos que comprar un dispositivo para el coche, domiciliar el pago en un banco, comisión incluida, y empezar a pagar. Una serie de empresas privadas se encargarán de la instalación de los controles y la gestión de los cobros a través de concesiones y, como en caso de las ITV, nos encontraremos con alguna sorpresa en quién acaba manejando la cuestión.

Sin embargo, estemos o no de acuerdo con este nuevo impuesto, creo que el Gobierno ha acertado al eliminar al ministro Ábalos antes de empezar a cobrar los peajes; dejar la cuestión en manos de una especie de Toni Soprano a lo valenciano no auguraba nada bueno. También me parece un acierto llamarlo «sistema de tarificación» para evitar el cabreo generalizado que se avecina.

En fin, el Gobierno, como Perlita de Huelva, vela por nuestra seguridad: «Y le pido a San Cristóbal, nuestro patrón tan divino, que con sus manos os guíe, salvos a vuestros destinos. Precaución, amigo conductor».