Sueños navideños

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

Casa de S.M. el Rey

Han recuperado ahora un estudio del año 2000 en el que se buscaba determinar la presencia en nuestros sueños de cuatro actividades: leer, escribir, teclear y calcular. Resultó que ninguno de los encuestados se recordaba leyendo, escribiendo o tecleando en sueños. Tampoco me he soñado haciendo esas cosas. Nunca. Pese a que son las tres actividades en las que empleo más tiempo de mi vida, después del propio dormir. Se me vino a la cabeza el famoso epitafio de Rilke: «Rosa, oh, pura contradicción, alegría de no ser sueño de nadie bajo tantos párpados». Y pido disculpas por el bajón prosaico, pero lo de la rosa ocurre también con el móvil: no es sueño de nadie bajo tantos párpados. Al menos yo no me recuerdo usando el teléfono en ninguna peripecia onírica. Seguro que hay una explicación.

Me figuro que nadie sueña, dormido o despierto, con un diciembre sin Navidad. Sería una pesadilla, al menos para los niños. La primera Nochebuena inauguró la Historia hacia adelante, hacia un futuro, y liberó a la humanidad del bucle antiguo en el que se había encerrado: el ciclo de las edades y las estaciones siempre repetidas, el del destino sin libertad, marcado por unos dioses crueles. Inauguró la ilusión.

Los sábados próximos son días sin periódico: Navidad y Año Nuevo. Así que aprovecho para desearles unas fiestas dichosas, aunque sintamos el dolor inevitable de las ausencias, la falta de quienes tanto gozo trajeron a nuestras vidas. Un dolor muy navideño que curamos con presencias: las de cuantos nos quieren porque sí y a los que queremos porque sí, los que alivian nuestra existencia solo porque están. Feliz Navidad y que les pille esperanzados un 2022 rebosante de alegrías.

@pacosanchez