Una ESO sin seso

Eva Díaz PROFESORA DE FILOSOFÍA Y PERIODISTA

OPINIÓN

CESAR TOIMIL

11 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Sapere aude, «atrévete a saber», proclamó Kant en el siglo XVIII inaugurando el amanecer de la razón como herramienta de conocimiento y progreso. La conquista de la Ilustración, el imperativo de pensar por uno mismo «sin barandillas», sin ideologías ni consignas impuestas, está en riesgo de desaparecer si el Gobierno elimina la asignatura de Filosofía de cuarto de la ESO, como ha anunciado recientemente. Suprimir esta disciplina de la enseñanza obligatoria es privar a nuestros jóvenes de una herramienta de primer orden que les enseña a pensar con criterio y a no dar por cierto ni creerse a pies juntillas lo que ven y escuchan mientras navegan a la deriva por internet. Los adolescentes se pasan «conectados» al menos seis horas diarias, en la mayoría de los casos sin rumbo ni gobierno, atrapados por el letárgico e incesante fluir de contenidos superfluos, cuando no perjudiciales. Privar a estas generaciones de la Filosofía, una asignatura que urge a discurrir y a dudar, es arrebatarles la oportunidad de discernir la verdad de la mentira, la ficción de la realidad, dejándolos colgados de las cosas, sin voluntad ni gobierno.

Y es que no dudar, creer todo lo que nos muestran Google o las redes sociales, es adentrarse en aguas pantanosas que nos pueden atrapar para siempre. Por el contrario, poner en tela de juicio lo que vemos permite que nos elevemos más allá de la inmediatez. Dudar es un acicate para nuestro espíritu y para nuestra voluntad, porque dudando nos acercamos a la verdad. Un joven que no duda, que no piensa, que cree lo que le cuentan los youtubers, tiktokers, instagramers y demás influencers que se asoman a sus omnipresentes pantallas sin otra intención que la del mero entretenimiento pasivo, utilizando para ello cientos de artificios digitales, está debilitando su intelecto, cuando no su salud mental.

Así pues, privar a los adolescentes de la Filosofía en la enseñanza obligatoria es arrebatarles la oportunidad de emplear la duda y el espíritu crítico como camino del saber, amansando su intelecto para que sigan los dictados de otros. Los interrogantes planteados por Kant —¿qué puedo conocer?, ¿qué debo hacer?, ¿qué puedo esperar? y ¿qué es el hombre?— son preguntas que deberían hacerse nuestros jóvenes para afrontar su vida desde la razón, conscientes de que pueden ser manipulados, pero sin Filosofía lo tendrán mucho más complicado.

Solo cabe esperar que el Gobierno recapacite, no queremos una ESO sin seso.