Pitbull

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

MARTIN DIVISEK

Parece que ya nadie recuerda aquella conversación entre Victoria Nulland, secretaria de Estado adjunta para Asuntos Europeos en el Gobierno Obama, y el embajador norteamericano en Kiev. Según Estados Unidos, la grabaron y la filtraron los rusos. Eran los tiempos del Euromaidán, la supuesta revolución del pueblo ucraniano contra su presidente prorruso, democráticamente elegido, que desembocó en un Gobierno propicio a las pretensiones occidentales. La conversación entre los dos diplomáticos se hizo viral en YouTube, sobre todo, porque Nulland dice en un momento dado: «A la UE que le den». Y esto escandalizó al mundo, cuando lo verdaderamente escandaloso lo habían tratado antes: qué opositores podrían formar parte del Gobierno ucraniano y cuáles no.

En mi pueblo dirían que fue como ir a escaravellar el bicho, es decir, ir con un palo a incordiarle en su agujero. Bueno, Ucrania perdió Crimea ese mismo año sin que prácticamente nadie la defendiera. Y estalló en su frontera oriental la guerra de los separatistas prorrusos, alentada y mimada por Moscú y prácticamente olvidada por Occidente. Lo de ahora, que Ucrania pierda Ucrania, era cuestión de tiempo y de que pasaran el brexit y Merkel.

Estas semanas mi madre preguntaba todos los días si habría guerra. Le decía que sí y suspiraba conmovida: «¡Pobres soldadiños!» Sigue repitiéndolo. A nadie se le ocurre mandar a un pequeñajo a la caseta del pitbull dormido para que juegue con él. Menos aún, despertar al perro desde la distancia y azuzarlo con el niño delante. ¿Qué pensaríamos de ese hombre si, después de incitar a la bestia, abandonara al niño a su suerte? ¿Qué le diríamos? ¿Qué haríamos con él? Pobres ucranianos.

@pacosanchez