África, la inevitable

Uxio Labarta
Uxío Labarta CODEX FLORIAE

OPINIÓN

María Pedreda

15 abr 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Si nos hubiesen explicado lo que sucedió con la guerra de Cuba y el 1898, o en todo el siglo XIX, entenderíamos mejor el interés por África, perdidas ya las colonias americanas. Aunque todo empezó con Leopoldo O'Donnell en 1859. «Fueron los españoles a la guerra porque necesitaban gallear un poquito ante Europa…», que dice Pérez Galdós en su Aita Tettahuen, Episodios nacionales.

Un interés que nos llevó a una continua guerra en Marruecos, hasta convertirnos en un país colonial menor con el protectorado compartido con Francia, Semana Trágica incluida, y un primer final en 1927. Antes de 1956 y la independencia de Marruecos. Luego vino la guerra de Sidi Ifni, con la operación Pañuelo y sus paracaidistas de cascos americanos como los dibujados por Boixcar en los Hazañas Bélicas de la guerra de Corea. España no dejó, ONU por medio, Sidi Ifni hasta 1969, por más que aquella guerra llevó a la disolución en 1958 de la Guardia Mora de Franco. Quedaba el Sáhara.

Vivimos la Marcha Verde, 1975, y la cesión del Sáhara a Marruecos y Mauritania, que ya no está. En el 2002 nos hicieron la guerra de Perejil, con Aznar y Trillo de comandantes jefes. Y hace un instante vivimos el penúltimo conflicto con frontera sin control —menores incluidos—, y el trasfondo del aplazado problema saharaui. Faltando por conocer contenido y razones de las reuniones del anterior presidente del PP con dirigentes marroquíes el 11 de mayo del 2021, seis días antes de la entrada marroquí en Ceuta. Todo por el mal y rancio afán colonialista.

EE.UU., Alemania y Francia, junto con la Comisión Europea y quizás Israel, han reconducido el órdago marroquí sobre el Sáhara. Órdago al que una vez más el Gobierno español respondió tarde y mal, si bien con un pragmatismo que nadie discute. Por más que nuestras relaciones con Marruecos y el Sáhara están lejos de encontrar un equilibrio, dado el entramado de intereses que operan en África.

Desde la guerra del Golfo, y la guerra de Irak, las necesidades de combustibles fósiles de España, que nos aportan el 80 % de la energía consumida, dejaron de ser atendidas por los países de Oriente Medio, sustituyéndolos los países africanos, que hoy aportan cerca del 60 % del gas natural importado y del 40 % del petróleo. Añadan a ello recursos como los de la pesca, maderas y productos mineros, y entenderán la necesidad de África para España, con Argelia, Nigeria y otros muchos de los 55 estados que la conforman. Muchos de ellos con gran inestabilidad económica, social o religiosa, sobre la que operan China, Rusia, EE.UU. y, en menor medida, Francia, Reino Unido y nosotros, así como los de obediencia suní o chií. África, tan desconocida como inevitable.