«Ikigai»

Luis Ferrer i Balsebre
Luis Ferrer i Balsebre MIRADAS DE TINTA

OPINIÓN

Juan Carlos Torrejón | EFE

Desde hace unos años, antropólogos de todo el mundo visitan la isla de Okinawa en Japón. El motivo: estudiar un pueblo donde los adultos disfrutan de la mayor esperanza de vida del planeta, y además llegan a esa longevidad con un estado de salud excelente. La cantidad de ciudadanos mayores de 100 años de la isla triplica el número a la de cualquier otra parte del mundo. Los estudios revelaron cuáles eran las variables que podían explicar el fenómeno.

A parte de la dieta, con una alta proporción de carbohidratos con respecto a las proteínas, con una abundancia particular de batata como fuente principal de calorías (todo lo contrario de las dietas occidentales que postulan un alto contenido en proteínas y bajo contenido de carbohidratos), todos los habitantes de la isla hacían referencia a que el secreto de su longevidad estaba en que habían encontrado su ikigai.

El ikigai es un término borroso que viene a significar la razón por la que merece la pena vivir. Sostienen que se basa en identificar cuatro cosas: lo que verdaderamente te gusta hacer, esa cosa que cuando la haces el tiempo te pasa volando; lo que se te da bien hacer; lo que te da el dinero suficiente para vivir, y, finalmente, lo que el mundo necesita. Identificas así aquellas cosas que te gustan hacer, que las haces bien, de las que puedes vivir y que sirven para algo a los demás.

A nada que observemos la forma enajenada en que vivimos en nuestra sociedad, deduciremos que encontrar nuestro ikigai es tan difícil como vivir cien años con salud. El ikigai actualmente lo venden por Amazon, lo fabrican los chinos, es de usar y tirar y solo beneficia a los «señores del aire», que lo promocionan en San Valentín.