
La coherencia es la actitud lógica y consecuente que se tiene con los principios que se profesan. Es importante tener un sentido de coherencia. Los que la tienen disfrutan de una mejor salud y satisfacción con la vida. La misma se aprende a lo largo de la vida, en la cultura en la que hemos nacido, por el apoyo social de los que nos rodean, los valores aprendidos y los recursos físicos y psicológicos que se adquieren desde los primeros años y a lo largo de la vida. Ella nos permite tener adecuadas estrategias ante las adversidades, disponer de conocimiento y desarrollar la identidad personal. Si actuamos con coherencia, ante lo que nos depara la vida, hace que este sentido se consolide en la persona. Con ella analiza mejor lo que ocurre a su alrededor y afronta cualquier circunstancia que se le presente. Así entiende mejor el mundo y se ve como parte del mismo.
La coherencia tiene tres componentes. El primero, la comprensibilidad, o creencia de que el mundo tiene sentido, que la información sobre el ambiente es ordenada, consistente y se puede entender. Ve la vida como predecible y comprende lo que ocurre a su alrededor. El segundo, la manejabilidad, o creencia de que tiene recursos suficientes para hacer frente a las demandas del ambiente. Y la tercera, significado, o valor que la persona otorga a lo que acontece, independientemente de la forma en la que ocurre. Considera cualquier situación o demanda que se le presenta como un reto. Percibe la dificultad, pero sabe cómo hacerle frente para resolverla. No la evita. Así afronta más eficazmente al estrés, si este aparece.
Las personas que tienen un bajo sentido de coherencia padecen más trastornos mentales, sobre todo depresión, ansiedad y estrés; también mayor soledad, la cual es fuente de problemas personales y sociales, así como de mayor aislamiento. Donde el sentido de coherencia cobra gran importancia es en las personas más mayores, por los cambios que les toca vivir en esa etapa de su vida, como la jubilación, muerte de seres queridos, considerar en menor grado lo que opina para tomar decisiones, etcétera. Cuando la persona tiene sentido de coherencia resuelve mejor los problemas en situaciones estresantes. Sabemos que estas personas en la adolescencia consumen menos tabaco, alcohol y drogas y hacen más actividad física, tienen una dieta más saludable (por ejemplo, consumen menos azúcar). En suma, tienen una mejor salud, una mayor esperanza de vida, mayor calidad de vida y un alto sentido de coherencia a lo largo de su vida.
En un mundo tan diverso y cambiante como el actual tener un buen sentido de la coherencia es un bien muy preciado. Permite la adaptación a los continuos cambios que se producen año a año, década a década, porque para unos será fácil adaptarse a ellos; para otros, menos, o no lo harán.