El otro mundo

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

GERI SMITH

Ha caído en mis ojos estos días la segunda entrevista que el imponente Soler Serrano le hizo en 1980 a Borges en su A fondo, ese extraordinario programa de los tiempos antiguos. Y es como ver a la Caballé en el aria famosa de Casta Diva del teatro romano de Orange. Borges, que habla atropelladamente, dice tantas cosas divertidas, y juega tanto con su modestia, que se convierte en un sabio payaso literario. Cuenta, por ejemplo, cómo su madre al cumplir 95 años le dijo: «Qué horror, se me fue la mano». O cuando Joaquín le cita a Mujica Laínez, que dice que Borges es el escritor más importante de su tiempo, responde: «¡Qué pesimista!».

Lo que aquí pretendo contar es que hay un mundo que está ahí arriba, o ahí atrás, que es mejor. Que cuando uno oye el ruido grosero de la política o del fútbol siente pena de la vida que le está tocando vivir, y que entrevistas como esta que les cuento deberían no ser obligatorias, que lo obligado es enemigo de la voluntad, pero sí alegremente frecuentadas. Que lo que a uno le cae en los ojos es casi siempre luces de neón y lo que le entra por las orejas ruido machacante que espanta la soledad y con ella las ideas.

Borges se asombra de los versos que Soler Serrano le lee, que son buenos a pesar de ser suyos. La Caballé contaba cómo aquella tarde de 1974 se levantó el viento como una amenaza contra la música y cómo su voz se abrió paso delicadamente y de allí salió uno de los mejores momentos de su carrera. Ellos o nosotros.