Tengo dolores permanentes y me dicen que soy una vaga

Cartas al director
Cartas al director CARTAS AL DIRECTOR

OPINIÓN

PACO RODRÍGUEZ

22 feb 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Empatía

Quiero dirigirme a este periódico para dar voz a una situación que es más habitual de lo que parece.

Hace muchos años que sufro dolores por todo el cuerpo, unas veces de un lado, otras de otro. Una situación que me ha sumido en una profunda depresión y en un alto nivel de ansiedad, que me limita en algunas actividades de mi día a día. Es un trago muy difícil de pasar por no saber las causas y cómo luchar para hacer que mi vida sea lo mas parecida a la de antes. Hay más personas de las que nos imaginamos —también con otras patologías como sensibilidad química o distintas y duras enfermedades crónicas— que están arropadas por asociaciones sin ánimo de lucro que hacen todo lo posible para que tengamos una mejor calidad de vida. Nos prestan ayuda con profesionales para satisfacer las necesidades psicosociales, y nos orientan, así dan apoyo como a nuestras familias.

El problema es en el día a día, tenemos que luchar primero con el dolor y el cansancio. Aunque salga el sol, muchas veces para nosotros es de noche. Se trata de pensamientos y situaciones que podría enumerar hasta el aburrimiento. Pero además, en multitud de casos, tenemos que luchar contra los que nos califican y consideran vagos y quejicas. Ellos nos hacen sentir peor. Vamos por la calle con una sonrisa, hablando y riendo, cuando oímos comentarios como el de «pues no estás tan mal». Es falso, que sepan que estamos mal. Nos sentimos incomprendidos, somos juzgados por no ir a trabajar o no querer socializar o simplemente por estar en casa sentados en el sofá o en la cama sin hacer nada. Esos médicos sabelotodo de la calle diagnostican que tenemos que incorporarnos porque así, «al pensar en otras cosas, nos va ir bien». ¿Y el dolor? ¿También me lo van ellos a mejorar? Cuando me siento solo aunque esté rodeado de gente y no me apetece hablar, ¿soy un antisocial? No, señores; estoy mal y sigo aguantando el tirón porque no me queda otra.

Explicado el problema, solo pido un poco de compresión y empatía por parte de todos. Hoy somos nosotros pero algún día podrías ser usted y seguramente querría tener la misma consideración que pedimos nosotros: comprensión, empatía y tenerlo a nuestro lado cuando lo necesitemos. Conchi Fernández.

  Entente perigosa

A nova volta do autoritarismo trumpista no seu segundo mandato, coa axuda de aliados moi importantes e prepotentes e a convivencia coas forzas da extrema dereita, está torpedeando os valores tradicionais de Europa (liberdade, xustiza, democracia, respecto e protección especialmente polas minorías máis desfavorecidas…). No seu desvarío actual, pretende rematar coa guerra en Ucraína a través do diálogo con aires de amizade con Putin.

Pero o problema fundamental radica no como o fai. Farano sen contar coa outra parte do conflito e sen sentarse na mesa de negociacións con Europa (que tamén é parte decisiva, xa que o auxe do imperialismo ruso aféctalle de modo directo)?

Trump está rachando a alianza con Europa que tivo resultados tan plausibles nas guerras mundiais contra as ideas exclusivistas. Está buscando unha perigosa entente con Putin ao pretender sacar diso resultados positivos para si e o seu país, sen preocuparlle outros aspectos. Veremos se a súa promesa de rematar pola vía rápida coa guerra se cumpre e, sobre todo, en que condicións. Terán en conta a axuda que os EE.UU. lle prestaron a Ucraína.

Trump pretende sacar rédito económico e político sen importarlle temas como a xustiza e as liberdades. Putin e Trump seguen empeñados en repartirse o mundo. A paz que queren forzar Moscú e Washington non é máis ca unha quimera pois pretenden alcanzala con imposicións e sen contar coa parte máis interesada. Manolo Romasanta Touza. Sigüeiro.