El poder de los petrodólares
OPINIÓN
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Vislumbro un horizonte incierto que nos llevará a un retroceso en el proceso de transición energética. Se ralentiza la descarbonización y los combustibles fósiles vuelven a estar en un primer plano, una muy mala noticia para el futuro del planeta. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca va a suponer un retroceso en la lucha contra el cambio climático. De manera intensa y devastadora.
En España nos hemos quedado sin Plan Moves III para el 2025 y sin deducción del 15 por ciento en el IRPF y, por tanto, sin ayudas para la compra de un coche eléctrico o híbrido. No se podrá solicitar la ayuda de hasta 7.000 euros ni la subvención para la adquisición e instalación de puntos de recarga, ni recibir los 3.000 euros que se podían recuperar a través de la declaración de la renta para la mayor parte de los modelos a la venta. La situación solo se desbloquearía si el Gobierno aprobara un nuevo decreto ley en el que las subvenciones no se mezclaran con otras iniciativas de otros grupos parlamentarios.
El mercado de los coches eléctricos no acaba de despegar. Sin ayudas del Gobierno y la falta de compromiso de las instituciones, la situación irá a peor. ¿Cómo es posible que la Xunta, que sobre el papel tiene una Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático, invierta medio millón de euros en adquirir diez coches de combustión para uso de los conselleiros? Esta no es la mejor manera de dar ejemplo y motivar a los conductores para que compren un coche eléctrico puro o híbrido enchufable, y menos en un momento en el que los planes de ayudas brillan por su ausencia. Es necesario impulsar la renovación de un parque móvil obsoleto, y hacerlo al margen de la movilidad eléctrica sería un grave error.
En este país no se está por la descarbonización, en la cesta energética siguen teniendo demasiado peso específico los petrodólares, y así resulta imposible reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero para mitigar los efectos del calentamiento global y mejorar la calidad del aire en las ciudades y, con ello, proteger la salud de la población.