
Una serie de publicaciones científicas ponen de manifiesto que el consumo moderado de café (tres o cuatro tazas diarias), especialmente por la mañana, es beneficioso para la salud, al reducir el riesgo de desarrollar algunas enfermedades (Muy interesante, número 526).
El café contiene antioxidantes, vitamina B y algunos elementos químicos como el magnesio. Los estudios demuestran que el café reduce el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Su consumo también está relacionado con una menor incidencia de enfermedades neurodegenerativas (alzhéimer, párkinson), ya que, los componentes del café protegen las neuronas y retrasan el deterioro cognitivo. Además, incrementa el rendimiento físico y mental. Incluso el descafeinado conserva antioxidantes y otros compuestos que producen efectos similares, lo cual demuestra que no es necesario consumir cafeína para obtener los beneficios del café.
Los riesgos del consumo del café están ligados al torrefacto o torrado, que es el producto obtenido al someter la semilla del café (café verde) a la acción del calor. En la parte final del proceso se añade azúcar y se forma una fina película encima de cada grano, dándole su color negro.