
Creo en la libertad de expresión, aunque en algunos casos se le deban poner límites. La Fiscalía de Menores de Barcelona recurrió ante la Audiencia provincial la decisión de un juzgado de primera instancia que rechazó suspender de forma cautelar la publicación de un libro que recrea el asesinato por parte del cordobés José Bretón de sus dos hijos en octubre del 2011 con el único fin de dañar a su mujer, de la que se estaba divorciando, en un claro ejemplo de violencia vicaria. En mi opinión es más que acertado el recurso de la Fiscalía, ya que frente a ese derecho a la libertad de expresión existe otro fundamental, el derecho al honor de los menores, que en el supuesto de producirse la publicación del libro podría ser vulnerado. Además, en caso de que el libro viera la luz, ¿no se le estaría causando un daño innecesario a una madre que ya ha sufrido lo indecible? Esa suspensión de la publicación, para el ministerio público, es una medida «debidamente proporcionada y justificada» que no atenta en modo alguno contra la libertad de expresión, máxime teniendo en cuenta que todo apunta que el libro se hace eco de las manifestaciones del asesino de los niños. Los fiscales proponen y los jueces disponen.