Altri, los eucaliptos y el Danubio

Enrique Valero Gutiérrez del Olmo DIRECTOR DEL GRUPO DE INVESTIGACIÓN AF-4. DEPARTAMENTO DE INGENIERÍA DE LOS RECURSOS NATURALES Y MEDIO AMBIENTE DE ESCUELA DE INGENIERÍA FORESTAL DE LA UNIVERSIDADE DE VIGO

OPINIÓN

PACO RODRÍGUEZ

La bioeconomía consiste en que, a partir de la biomasa que producen los sectores primarios: agrario, acuicultura, microalgas, tratamiento de residuos y forestal, aplicándole procesos de biotecnología, química, ingeniería y biorrefinerías, obtener las 4 «F» —por su denominación en inglés—: food, feed (alimento para animales), fuels y fiber, que precisa la humanidad. Con esta estrategia se reinventa la industria de la UE, innovándola de nuevos biomateriales, no basados en la economía del carbono y abandonando los combustibles fósiles, así como desplegar las bioeconomías rurales a lo largo de Europa. Galicia tiene mucho que aportar en aquellos sectores primarios, con una obvia relevancia en el forestal. Aquí se inscribe de lleno el proyecto de Altri: utilizar un recurso propio renovable, reciclable y sustentable, para producir biofibras que sustituyan al poliéster, descarbonizando la industria textil, reconocidamente contaminante, en sinergia con la prosperidad de las poblaciones locales residentes, asentándolas en su entorno por generaciones.

He leído muchos argumentos a favor y en contra de este proyecto. Permítanme entrar en el debate, con el cabal ánimo de iluminar algunas cuestiones, sobre todo forestales.

Se vaticina que la superficie de reforestaciones de eucalipto se verá incrementada severamente. Entiendo que una empresa seria no realiza una inversión de tamaña envergadura basándose en conjeturas sobre cómo será la masa forestal futura, sino en las existencias reales actuales. Con respecto a estas, cabe informar que más de 3 millones de toneladas de eucalipto (han leído bien) salen anualmente de Galicia sin transformar, con destino a Euskadi, Asturias, Zaragoza, Portugal y otros. Parecería sensato decirles a vascos, portugueses y maños que se buscaran la materia prima virgen en otro lugar, que ya, si tal, la transformamos aquí. Resultaría como si mandáramos nuestros mejillones crudos a las conserveras irlandesas o belgas.

Por otra parte, se estima que otro millón largo de metros cúbicos de eucalipto vegetan en el monte sin ser gestionados en su turno correcto. El sagaz paisano propietario especula que, si deja medrar la masa unos años más, más le pagarán por la madera. Con esta táctica desdeña lo que en selvicultura se conoce como método de «máxima renta en especie», o sea, no renueva una joven masa pujante, mientras la curva de crecimiento de la madura se vuelve asintótica. Traducido: tenemos otra fábrica fantasma en los montes gallegos nutrida de ese millón de toneladas sin provecho óptimo. Por último, si se invirtiera en ciencia y tecnología sobre mejora genética, fertilización y selvicultura, sobre las masas que ya tenemos, los crecimientos de estas y el volumen aprovechado, al menos, se duplicaría.

Otros argumentos contrarios ostentan especulaciones ambientales. Algunos como el incremento de la temperatura del agua, o la contaminación en lejanas rías, técnica o científicamente, no se sostienen. En cualquier caso, interpreto que el proyecto se llevaría a cabo diseñado con el mejor desarrollo tecnológico conocido, como es natural, mientras que las potenciales implicaciones ambientales, sujetas en la actualidad a una legislación europea y doméstica, rigurosamente estricta, quedarían solventadas satisfactoriamente. Austria opera una biofábrica muy parecida a esta, Lenzing, perfectamente integrada al lado de un idílico lago tipo tirolés, donde parece no despertar tantas alarmas, por presumiblemente poder contaminar medio Danubio hasta el Mar Negro. Varias otras más grandes están operativas en Escandinavia.

Nuestro sector forestal evidencia un porvenir relevante, irrumpe de lleno en la bioeconomía y la economía circular, precisa de fuertes inversiones en toda su cadena, para acoger una sociedad postpetróleo, desde donde se secunden desarrollos tecnológicos propios ulteriores, máxime en grandes áreas rurales vaciadas y envejecidas, fraguando la economía local y, en definitiva, espoleando el valor añadido de nuestros recursos.