El PP frente a la democracia

Mª de los Ángeles Fernández Ramil DOCTORA EN CIENCIA POLÍTICA. PRESIDENTA FUNDACIÓN HAY MUJERES AS

OPINIÓN

David Zorrakino | EUROPAPRESS

17 jul 2025 . Actualizado a las 11:06 h.

El optimismo exhibido por el Partido Popular en su último congreso nacional extraordinario es proporcional a las dificultades que encuentra para llegar a la Moncloa. Recientes encuestas muestran el impacto de la corrupción en el PSOE, pero resulta todavía insuficiente para que pueda lograr su aspiración de gobernar en solitario. Se ha propuesto una meta ambiciosa: obtener 10 millones de votos.

El asunto es que, para lograrlo, enfrenta un verdadero encaje de bolillos, resumido en este diario por Gonzalo Bareño: «Deberá esforzarse por la izquierda y la derecha».

Aunque la demoscopia muestra que el trasvase directo PSOE-PP está siendo el mayor en años recientes, en ciertos sectores anida un escepticismo que raya en la abstención. Los datos registran el 20 %, con picos cercanos al 28 %, entre votantes históricamente participativos. Hablamos de quienes ven al Partido Popular más como parte del problema que de la solución. Un tuit de @Filipides resulta representativo: «…su trayectoria demuestra que no tiene voluntad ni capacidad de desmontar las redes clientelares, la hipertrofia burocrática ni el secuestro institucional… Cada vez que ha tenido poder ha optado por no cambiar nada esencial, limitándose a administrar la decadencia con traje oscuro y sonrisa moderada».

Sabiendo que el otoño podría traer novedades en torno a «30 causas judiciales que van a afectar a más de 150 cargos públicos» de los populares, lo que Pedro Sánchez aprovechará —sin duda— para ejercitar el «tú más», al tiempo que recurre a todo tipo de medidas para recuperar la iniciativa. Mientras tanto, la izquierda del PSOE se afana en asociar la corrupción con «el bipartidismo».

Es por ello por lo que resulta extraño que en la pasada convención no se le otorgase un papel más protagónico al compromiso con la democracia que debiera adquirir cualquier fuerza política que se proponga gobernar España. Por el contrario, fue incluido como un tema más, dentro de un decálogo. Se corrigió en días siguientes con el anuncio de derogar la ley de amnistía, una vez que se alcance la presidencia, pero ¿bastará para obtener credibilidad suficiente, al menos en lo que a ese aspecto se refiere?

La regeneración democrática viene de lejos. En ella se apoyó Pedro Sánchez para fundamentar su moción de censura contra Rajoy, haciendo luego todo lo contrario. La degradación institucional ha sido una constante durante los siete años de su gestión, con actuaciones que, un día sí y otro también, bogan en sentido contrario. Por su parte, el líder de la oposición ha presentado en este tiempo unas ideas un tanto deslavazadas, y de las que se resaltó en la prensa un solo aspecto: el gobierno de la lista más votada.

De proponerse caminar seriamente en dicha senda, Núñez Feijoo encontraría la tarea prácticamente hecha. Basta con que se inspire en lo realizado por Civio y la Fundación Hay Derecho, organizaciones de la sociedad civil que vienen trabajando para enfrentar la sistemática degradación que está sufriendo nuestro Estado de derecho.