Las semillas de chía y el corazón

Carmen Reija
Carmen Reija DIVULGADORA SANITARIA

OPINIÓN

06 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Los beneficios de las semillas de chía se conocen desde hace muchos años. Botánicamente proceden de Salvia hispánica, una planta originaria de México y Guatemala. Se les atribuyen numerosas propiedades, entre las que destacaría que cuidan el corazón porque contienen un elevado contenido en ácidos grasos omega-3, que ayuda a regular la presión arterial y el colesterol en sangre.

Facilitan también la regulación de los niveles de azúcar, porque la fibra que contienen captura parte de esos azúcares y los libera lentamente, lo que evita que haya picos de glucosa e insulina en sangre; y generan sensación de llenado estomacal y saciedad debido a su capacidad de absorber líquidos.

Aportan calcio (se calcula que unos 30 gramos de chía proporcionan, aproximadamente, el 20 % de la cantidad diaria de calcio recomendada), elemento indispensable para mantener la masa y estructura ósea. También contienen boro, un compuesto que ayuda a metabolizar e integrar en el organismo el calcio aportado por los alimentos.

Regulan el tránsito intestinal y combaten el estreñimiento. La alta concentración de mucílago (una fibra soluble que aumenta su tamaño al contacto con el agua) estimula el peristaltismo intestinal, y por eso ayudan a ir al baño. Al mismo tiempo, generan una pared viscosa que hidrata y lubrica el tubo gastrointestinal, por lo que facilita de ese modo la expulsión de las heces. Es necesario tenerlo en cuenta porque el consumo excesivo de este producto puede provocar gases, hinchazón abdominal y diarrea.

Las semillas de chía se consideran también antioxidantes. Presentan una elevada concentración de fenoles (compuestos antioxidantes que reducen la actividad de los radicales libres), por lo que ayudarían a prevenir el envejecimiento prematuro de la piel.

Sería recomendable tener cuidado con las posibles alergias asociadas al consumo de chía, aunque no suelen darse con frecuencia. Hay que tener en cuenta que los síntomas de una reacción alérgica a la chía pueden incluir picor en la boca, urticaria, dificultades respiratorias y mareos.