
La directora general de Protección Civil y Emergencias, Virginia Barcones, ha dado una lección de profesionalidad y dedicación a los responsables populares de las comunidades autónomas de Galicia, Castilla y León y Extremadura, y lo ha hecho con educación y datos.
Según ha contado, hasta el viernes día 15 todo funcionaba con normalidad y los responsables técnicos de la extinción recibían los medios que demandaban con prontitud. Esa noche, con poca diferencia de tiempo, en Protección Civil recibieron tres cartas de las citadas comunidades autónomas solicitando gran cantidad de medios adicionales.
Muchos de los medios demandados eran los mismos en las tres comunidades e imposibles de suministrar con inmediatez, pero antes de que se pusieran manos a la obra, el sábado por la mañana, las comunidades ya se quejaban de que no se les habían suministrado los medios.
Veamos, yo no creo en las casualidades y menos un viernes por la noche, tampoco creo que todos estuvieran en el Ventorro, pero a mí me suena igual que lo que intentaron con Teresa Ribera en la dana. Un vez sorprendidos con los servicios de extinción, manga por hombro decidieron buscar una nueva presa, la directora general, y a por ella.
Ya no importa la precariedad de los contratos, los sueldos miserables y las condiciones tercermundistas, tampoco que algunos estuvieran de fiesta, enviamos a nuestras terminales unas notas de prensa y soltamos a nuestro mayor predador, Elías Bendodo, a llamarla pirómana; pero, ojo, desde una plaza de toros y morenito, que es la feria de Málaga. A mí no me entra en la cabeza que alguien que no tiene ningún interés en gestionar, que quiere tener las vacaciones aunque caigan chuzos, quiera ser presidente de una comunidad autónoma. Hay muchos políticos mejor pagados y sin nada que hacer en consejos de administración o en cargos que no tienen ninguna responsabilidad.
Les aseguro que estoy preocupado por la pérdida de la vegetación o destrucción en muchos lugares que me han acompañado a lo largo de mi vida: Lusío, Arnado, San Pedro de Montes, Las Médulas, Peranzanes, etcétera. También me preocupa que nos mientan con la superficie quemada de la que dependerán muchas ayudas, pero sobre todo con la reproducción del Mazón, una especie que creímos al borde la extinción. Lo que me indigna es que traten de tapar su incompetencia buscando a quién echarle la culpa, curiosamente mujeres, aunque el tiro les salga por la culata. No conocía a la directora general, pero después de escuchar sus explicaciones, su defensa de los trabajadores y del servicio público, me parece que les ha dado una lección soberbia.
Por lo demás, no hay nada nuevo bajo el fuego, todo está en La venganza de don Mendo: yo no fui, no yo no fui, fue el maldito cariñena que se apodero de mí. Tu pide una fragata, 5 aviones y 20 motobombas. ¿Una fragata? S, va por el Sil.