Mazón: un año de oprobio

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

Jorge Gil | EUROPAPRESS

27 oct 2025 . Actualizado a las 11:17 h.

Un año después, Carlos Mazón sigue ahí. Su empecinamiento en continuar como presidente de la Generalitat Valenciana le ha convertido en símbolo de la indignidad y la indecencia políticas. Sobran, sobraban desde el principio, los motivos para que dimita. Mientras decenas de valencianos se ahogaban, él estaba comiendo y de larga sobremesa en El Ventorro y luego quién sabe dónde, hasta su más que tardía llegada al Cecopi, donde aparece totalmente desorientado y fuera de juego. Tras un cúmulo de mentiras y de ocultamiento de pruebas, Mazón aún no ha aclarado lo que hizo ese día. Las maniobras de distracción y la técnica del ventilador puestas en marcha para difuminar la innegable responsabilidad del Gobierno valenciano han fracasado. La jueza de instrucción ha tumbado con argumentos y datos incontestables los intentos de culpar a otros de la gravísima negligencia cometida. No, no hubo ningún apagón informativo y la competencia es autonómica. El totum revolutum no vale. Desde la misma mañana del día 29 no había dudas de que la situación era crítica, y es evidente que la alarma llegó muy tarde (20.11 horas, cuatro números fatídicos) y que, como consecuencia de ello, perdieron la vida muchas de las personas 229 muertas, que podrían haberse salvado. Más allá de lo que dictamine la justicia, la responsabilidad política y ética de Mazón es incuestionable. Pero Feijoo le sigue apoyando, le califica de «coherente» y «valiente», y vincula su futuro a que pueda o no ganar las próximas elecciones. Y en cada cónclave del PP es aclamado, como si nada hubiera pasado. Decenas de miles de valencianos han salido doce veces a la calle exigiendo que dimita. Su presencia en el funeral de Estado será su último agravio a las víctimas.