Aveces es una carcajada liberadora al verse completamente reflejado —palabrita de una rider de noticias— y otras, una sonrisa nublada por un instante de tristeza. El humor, al final, es el espejo más realista de la naturaleza humana. El concepto de Pantomima Full crece hasta convertirse en una serie, pero el núcleo sigue siendo el mismo: la crítica ácida, pero a la vez tierna, a las contradicciones y las miserias de está generación que roza, a veces sobrepasa, los 40 años.
Las coincidencias a veces son muy afortunadas, y Enterpreneurs, la serie en la que se meten con ese cliché tan amplio de CEOs, start ups y coaches que se pueden resumir en uno: autónomos, llega casi a la vez que la gran reflexión que Byung-Chul Han ha hecho en los premios Princesa de Asturias: vivimos en una ilusión de libertad que no existe. No somos más que esclavos que han arrebatado en látigo a sus dueños para seguir azotándose con él, autoexplotándose hasta la extenuación y disfrazando el estrés, la precariedad, la ansiedad y la depresión de productividad feliz. Ese es el universo que, desde el otro lado de la pantalla, devuelve Pantomima Full. Que hay poco de autenticidad en eso de hacer de tus aficiones tu profesión para no volver a trabajar un solo día. El turbocapitalismo consigue que si trasladas a lo laboral tus pasiones, acabarás aborreciendo lo que más te gusta.