La pírrica gira asiática de Trump

Yashmina Shawki
YASHMINA SHAWKI CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

Casa Blanca | EFE

03 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El foco mediático de la última semana ha basculado hacia el Sudeste asiático. En estos siete días se han sucedido dos eventos de carácter anual, que han cobrado cierta relevancia no por la trascendencia de los temas a tratar sino por la presencia del personaje que se ha erigido en el elemento perturbador de la política internacional a lo largo de este año. De este modo, la 47 cumbre de Asean —la Asociación de Naciones del Sudeste del Pacífico— que tuvo lugar en Kuala Lumpur, Malasia, con el lema «inclusividad y sostenibilidad» quedó un poco oscurecida por el acuerdo de paz firmado entre Tailandia y Camboya como consecuencia de la presión de Donald Trump. Un acuerdo que tiene más sombras que luces porque no da solución a las raíces del conflicto fronterizo entre ambos países y ha sido forzado desde el exterior. En esta reunión también se han firmado algunos acuerdos comerciales entre los 10 países integrantes pero, sobre todo, destaca la incorporación de Timor Leste como nuevo miembro de Asean.

El segundo encuentro de esta temporada, la reunión anual del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, ha tenido lugar en Corea del Sur, país que ha acogido a representantes de 21 Estados. Esta cumbre no ha contado con la presencia de Trump porque, tras haber sido agasajado en Malasia, Japón y Corea del Sur, decidió rematar su gira asiática con un encuentro entre iguales con el presidente chino Xi Jinping del que fingió salir muy satisfecho. Sin embargo, la realidad es que, si bien Japón y Corea del Sur aceptaron desembolsar importantes cantidades de dinero en concepto de inversión empresarial, a cambio de una importante reducción arancelaria, China es un gigante que no puede ser presionado con tanta facilidad. Trump ha aceptado rebajar los impuestos a los productos chinos que entran en EE.UU. para poder seguir teniendo acceso a las tierras raras y vender sus productos agrícolas, un sector que ha sido el que más le apoyado para su reelección. Pero, este acuerdo —resultado de las negociaciones que llevadas a cabo a lo largo de meses— es solo un paliativo temporal. Xi Jinping es conocido por ser inamovible y tener una hoja de ruta muy decidida, mientras que Trump cambia cada día de opinión. Así que, si bien Trump puede vender que regresa triunfante y ha hecho méritos para obtener el premio Nobel de la Paz, en casa tendrá que afrontar una economía en crisis y la parálisis administrativa entre otras cuestiones.