A vueltas con Medicina

Eduardo Vázquez Martul DOCTOR EN MEDICINA, CON MAS DE 50 AÑOS EN LA SANIDAD PÚBLICA

OPINIÓN

PACO RODRÍGUEZ

14 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Años debatiendo sobre la creación de facultades de Medicina en Galicia. Debates y opiniones diversas a favor o en contra de incrementar en tres, Santiago, A Coruña y Vigo —a la espera de que sean seis, si incluimos Ourense Lugo y Pontevedra, que en su día también reclamarán—. ¿Cuál es el motivo de tanto debate ? Sin duda alguna, una de las principales razones debería ser la necesidad de incrementar más médicos en ejercicio. Pero la segunda pregunta sería: ¿faltan médicos en Galicia? España, según los últimos datos registrados, tiene un ratio entre 4 y 4,5 médicos por 1.000 habitantes, superior a países como el Reino Unido, Francia y Estados Unidos, y solo superada por Grecia, Austria, Noruega e incluso nuestro vecino Portugal. La OMS aconseja un mínimo de 3 por cada 1.000 habitantes. En Galicia, las cifras más actuales indican que hay 5,95 médicos por cada 1.000 habitantes, lo que sitúa a la comunidad en un nivel alto de la media nacional.

Por consiguiente, no es tanto un problema de falta de médicos como de deterioro de la salud pública, que se viene produciendo desde hace años y por causas multifactoriales. Debemos constatar que incluso países con mayor proporción de médicos tienen peores índices de salud. Por otra parte, el prestigio de los médicos a nivel mundial, liderado por EE.UU., el Reino Unido, Alemania y Japón, con gran trayectoria investigadora —premios Nobel incluidos—, no se relaciona con los estándares de salud de sus respectivas poblaciones. En Estados Unidos hay grandes escuelas de medicina y la Administración es mas rápida para crear carreras, pero te mueres con la enfermedad crónica. El trasplante o la quimio no lo cubre el Estado.

Sin embargo, sufrimos graves problemas sanitarios —el mas acuciante, las listas de espera, preocupante en algunas especialidades—. La falta de médicos de familia, disciplina clave para una correcta planificación de la salud comunitaria —imprescindible para limitar la hospitalización—, se erige como un gran escollo a resolver.

¿Se paliaría este problema con la creación de mas facultades de Medicina o, incluso, con la creación de escuelas privadas? La enseñanza y la salud no deberían ser un negocio y todos los controles son pocos. Multiplicar universidades como aeropuertos, o cuadriplicar profesores, que según se ha publicado crea tensiones en las negociaciones entre rectores, indican que el debate se escapa del sentido común. ¿Quién paga? ¿Son suficientes las plantillas de facultativos actuales para cumplir con la docencia a estudiantes, formar a mires, compartir asistencia de calidad e investigación? Sabemos que en el momento actual son insuficientes en algunas especialidades.

Un problema de Estado, como es la creación de nuevas facultades, debería originar un gran debate en el que participen todos los implicados, incluidos agentes sociales, alumnos, docentes, pero con presupuestos encima de la mesa, del coste y ventajas que conlleva la descentralización o la creación de nuevas escuelas de Medicina. La creación de nuevas facultades no puede limitarse a una pugna entre ciudades y sus alcaldes, ni de poner el título de profesor en nuestros currículos, y, por supuesto, no debería suponer que la calidad asistencial y la formación de futuros médicos se vean mermadas.