Malos tiempos

OPINIÓN

Eduardo Parra | EUROPAPRESS

24 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

A mí lo de robar me impresiona bien poco. Sé desde niño que en la sociedad hay policías y ladrones, y a eso jugábamos en el patio del recreo. A los ladrones que los persigan los policías, y que los jueces los metan en la cárcel. Aunque sean ministros de los gobiernos.

Lo que verdaderamente me escandaliza es la mala fe y la mala práctica política. La del sembrador de cizaña, la de las malas artes. Esa, los españoles, que cada día estamos más enfrentados, es la podredumbre que debemos de cortar de raíz. Lo grave del tal García Ortiz, por poner un ejemplo, no es la filtración de los datos del novio de la chica esa, que es un delito, sino la idea de hacerlo, de participar en ese rifirrafe, que no deja de formar parte del estilo implantado —por ellos— en lo que los americanos llaman «nuestra forma de vida». Pero nuestra forma de vida no era así. Recuerdo, en las Cortes no se manejaban todas esas malas formas. Julio Camba y Wenceslao Fernández Flórez, nuestros gallegos en Madrid, narraban el ingenio o la necedad de los duelos verbales de las Cortes, pero no la chabacanería ni la demagogia barata. Hemos mejorado en muchas cosas, pero de que vivimos la época de más baja estofa cabe poca duda. Y mientras tanto, fuera de los salones de las gruesas alfombras que pisan nuestros representantes, en la calle, los representados empezamos a estar hartos de tanta mala educación.