Franco y el Cid

OPINIÓN

25 nov 2025 . Actualizado a las 11:38 h.

Es delicado esto de los programas escolares. El Gobierno quiere que se explique a Franco en el aula, pero Ayuso ha prohibido unos cursos formativos para profes sobre el franquismo. La presidenta de Madrid, queriendo salvaguardar la buena memoria franquista, conseguirá que los jóvenes detesten al Caudillo. Ya se sabe cómo son estas cosas: lo que se descalifica en el aula, se aplaude en las redes y viceversa. Los escolares van siempre a la contra. Se alejaron de la religión cuando se imponía. Como ahora es asignatura optativa y, si te matriculas, te llevan a Eurodisney en lugar de asustarte con el pecado, han bastado un disco y una película para que el catolicismo mole.

¿Y si gana Vox? Pues será la debacle del franquismo y del currículo patriótico. Sustituirán las lecciones sobre inclusión, cisgénero, feminismo y asilo por temas que los boomers podremos, ¡por fin!, explicar a nuestros nietos: Castilla, el Cid, Berceo, el Lazarillo, la Celestina… Y volverá a pasar como tras la muerte de Franco, que preguntaba a mis alumnos de Vilagarcía por Valle Inclán y me respondían que había escrito «El rodaje ibérico» y «debió de ser contrabandista como todos los de Vilanova de Arousa», además de andar «como un tío pasota y, junto con Unamuno y Azorín, pertenece a la Canción del 98». Les preguntabas por Castilla y respondían que se independizó en tiempos de Sandro III. Según ellos, la madre del Lazarillo cantaba y tocaba el piano en un mesón y Berceo había inventado la estrofa ferroviaria. Aunque recuerdo una respuesta sobre el Poema del Mío Cid que desdramatiza tantos líos políticos con los programas: «Los malos del libro son los infantes de Corcubión, que tienen astucia para casarse con las hijas del Cid y después violarlas, pero todo por detrás».