Con las cosas de comer no se juega, y con la energía, mucho menos

francisco Méndez DELEGADO DE CC.OO. EN EL SECTOR EÓLICO

OPINIÓN

María Pedreda

18 dic 2025 . Actualizado a las 12:20 h.

La situación industrial de Galicia se está convirtiendo en un goteo constante de proyectos que caen de nuestras ilusiones de progreso. El último, uno de los proyectos estrella de hidrógeno verde en Meirama con los parques eólicos vinculados a contratos de suministro energético y paralizados por el TSXG alineado con organizaciones del enjambre nacionalista, en total coincidencia con la visión de las energías renovables de la ultraderecha más trumpista.

La ciudadanía debe tener las cosas claras. Hablar de energía, es hablar de seguridad, de saber que puedes operar en un hospital, trabajar en una fábrica y calentarte el desayuno en tu casa. No se debe dejar esa seguridad en manos de cualquiera, eso es lo que defiende la ultraderecha cuando ataca a las energías renovables autóctonas y prefiere comprar gas natural o petróleo a EE.UU., eso es lo que defienden quienes con una visión nimby (se traduce por un «no en mi patio»), intentan perjudicar al Gobierno actual saboteando los proyectos energéticos.

Es el momento de volver a razonar como nuestros mayores: «Con las cosas de comer no se juega», me decía mi abuela con una mirada entre severa y dulce. Fue una enseñanza que jamás olvidé. Basándome en esto, pediría a todas las fuerzas políticas que aparten del debate partidista la política energética, que limiten el enfoque a cuestiones técnicas, instalaciones, redes de distribución, sistemas de almacenamiento, respaldo o zonas de implantación. Ya nos arrojaremos otras cosas, pero no juguemos con la seguridad y el futuro de los gallegos.

Como ejemplo, serias dudas sobre la planificación de mejoras de la Red Eléctrica en Galicia, no parece que responda adecuadamente a las necesidades y potencialidades industriales de nuestra tierra.

La electrificación de la economía es el gran paso adelante para convertirnos en una economía del siglo XXI. Pensemos todos en como producir valor para la sociedad gallega en vez de molestias y barreras.