Una cabaña en el bosque

Beatriz Pallas ENCADENADOS

OPINIÓN

Netflix

21 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

La posible futura compra de los icónicos estudios Warner por parte de Netflix ha alentado un debate con muchas respuestas posibles. ¿Es el cine una experiencia más genuina si se vive en las salas públicas? ¿El tamaño de la pantalla es relevante para el calado de la experiencia? Enfrascados en esta controversia nos topamos de pronto con Sueños de trenes, adaptación del relato de Denis Johnson que la plataforma estrenó hace pocas semanas y que toca el corazón de todo el que la descubre, sea cual sea el dispositivo empleado para llegar hasta ella.

A ritmo pausado, sin escenas de acción ni estímulos incesantes, cuenta la emotiva historia de un leñador que trabaja en la expansión del trazado del ferrocarril a través de Estados Unidos a principios del siglo XX. Su sencilla existencia en una cabaña en medio del bosque está llena de encuentros felices y de dolorosas ausencias que dan crudeza y profundidad a una vida simple en un mundo en vías de desaparición. Su protagonista, Robert Grainier, está interpretado por Joel Edgerton, justo aspirante al Globo de Oro.

Sueños de trenes no es una serie, sino una película, un formato académico que se vuelve cada vez más necesario entre tantas ficciones estiradas para rellenar entregas. La belleza condensada en cien minutos, no hace falta más.