Pobre, paralítico y muerto

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

J.Casares | EFE

28 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Estos son los tres relatos que Rafael Azcona juntó en un libro publicado en 1960 con ese título. En el primero, Pobre, cuenta una historia que hoy mismo está leyendo usted en los periódicos. Transcurre un 22 de diciembre de aquellos tiempos y su protagonista es Venancio, un mendigo cojo que vende participaciones de lotería a las puertas de las iglesias, y que tiene la mala suerte de que le toca el gordo. Digo mala suerte porque el hombre no tenía suficientes décimos para apoyar sus papeletas. Es lo que ha ocurrido en el pueblo de Villamanín, cuya comisión de fiestas ha vendido, por error, más lotería de la que había comprado.

Pero lo de Venancio es distinto. Venancio, sensatamente, apostaba a que no tocaría. Y tocó, vaya por Dios. Es la crónica de unos años disparatados con el humor negro que Azcona ya mostraba en, por ejemplo, Los ilusos, y que con tanto éxito llevó al cine en El verdugo o en El cochecito —­que nace también de este librito del que les hablo­—.

Yo, que compro lotería para hacer cuentas y disfruto imaginando los gastos suntuarios y absurdos, considero la inversión como la de una entrada para el cine; me lo paso igual de bien. Y sin embargo, con Azcona sí me tocó la lotería: un año antes de su muerte le conocí en una comida organizada para tal fin por el escritor Óscar Esquivias y el cineasta Antonio Giménez Rico, y allí, sin más contemplaciones, nos hicimos amigos y yo me convertí en su editor. Sin haber comprado.