Preocupado por Begoña

Pedro Armas
Pedro Armas A MEDIA VOZ

OPINIÓN

CONTACTO vía Europa Press | EUROPAPRESS

06 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los forjadores de opinión intentan por todos los medios que yo esté preocupado por Begoña, la mujer del presidente de este país que se rompe a cachitos. Y, aunque me distraiga viendo Cachitos de hierro y cromo en la tele, a modo NO-DO para comprobar cómo hemos evolucionado, lo han conseguido: me preocupa Begoña.

Me preocupa Begoña, pero me preocupa más la expansión del yihadismo por África, sobre todo tras el giro de Daesh, que, después de sus fracasos en Oriente Próximo, ha concentrado sus brutales actuaciones terroristas en los países más pobres del mundo, en el Sahel central (Malí, Burkina Faso, Níger) y, a través de filiales, en Somalia o Mozambique, sumándose a las guerras, golpes de Estado, hambrunas, crisis humanitarias y climáticas. Mientras, ex metrópolis, como Francia, pierden influencia y capacidad para controlar la producción de oro o uranio, y paramilitares rusos, herederos del Grupo Wagner, las sustituyen con intereses espurios.

Me preocupa Begoña, pero me preocupa más la guerra civil en Sudán, que empezó hace un par de años y ya ha provocado diez millones de desplazados y treinta millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria, donde el ejército no consigue frenar a unos paramilitares, de las Rapid Support Forces (RSF), armados y financiados por Emiratos Árabes, que cometen crímenes de guerra y las mayores atrocidades contra civiles. Mientras, como los problemas del Sudán vienen de atrás, seguro que alguno de los expertos de los mentideros, atribuirá la raíz del conflicto no a las minas de oro de Darfur o Kordofán del Sur, sino a la etapa, entre el 2018 y el 2022, en que Begoña fue directora ejecutiva del África Center en el Instituto de Empresa.

Me preocupa Begoña, pero me preocupa más que Israel siga ocupando territorios en países vecinos (Líbano, Siria), a la vez que continúa con la colonización de Cisjordania y las amenazas contra Irán. Mientras, con el plan Trump y la excusa del desarme de Hamás, hablaremos este año de «paz limitada» para la Franja de Gaza, porque tocan elecciones en Israel, y, por supuesto, dejaremos de hablar del genocidio.

Me preocupa Begoña, pero me preocupa más que la guerra de Ucrania siga estancada, que parezca que va para largo, que los intentos de paz obedezcan a razones inconfesables, que haya provocado seis millones de refugiados en el extranjero y cuatro millones de desplazados internos. Mientras, se trata de que yo siga preocupado por Begoña.