Según he leído, el acuerdo comercial UE-Mercosur se cerró en diciembre del 2024 y pone fin a las negociaciones iniciadas en 1999. Se trata de «uno de los acuerdos comerciales más ambiciosos jamás suscritos por cualquiera de los dos bloques, con un mercado de unos 780 millones de personas y cerca de una cuarta parte del PIB mundial». El acuerdo, que acaba de firmarse, pretende crear una de las zonas de libre comercio más amplias del mundo. El pacto UE-Mercosur tiene como objetivo facilitar el movimiento de mercancías entre los 27 estados miembros de la Unión Europea y las cuatro economías del Mercado Común del Sur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), eliminar aranceles y facilitar el comercio entre regiones.
Numerosos agricultores en Europa han expresado su oposición ya que, para ellos, la apertura comercial puede traducirse en competencia desleal frente a productos agrícolas que no están sujetos a las mismas normas ambientales y sanitarias de la UE. Hay un déficit claro de concreción e información.
Para la Unión Europea, la eliminación de aranceles en sectores estratégicos como el automovilístico, la maquinaria y los productos químicos creará nuevas oportunidades para las exportaciones industriales y la integración de la cadena de suministro. Para Mercosur es ventajoso en sectores como cereales, arroz, vacuno o miel. Yo no entiendo mucho de esto, pero algo tiene de cambio de cromos que hay sectores que se benefician y sectores que se verán perjudicados.
En lo que afecta a nuestros productores de carne se dice que todo se va a armonizar, pero, exactamente ¿cómo y con qué período de transición y plazos? Lo he buscado y no encuentro si vamos a armonizar, y cómo, el uso de productos químicos prohibidos en la UE, los estándares laborales, los controles ambientales, la calidad de los productos o los nombres de las vacas. ¡Cómo me gustaría que hubiera «Marelas» por todo el mundo!
Para mí, la clave está en que no hay garantías reales de que las mercancías agrarias que vengan de Mercosur vayan a respetar de verdad las normas de producción que se exigen a los agricultores y ganaderos comunitarios. Es verdad que hay cláusulas de salvaguarda de precios, que al principio solo entrará en la UE un 1,5 % da carne de vacuno, pero las dudas son razonables.
Por otra parte, ¿se ha valorado cuáles son los impactos del acuerdo en las explotaciones agrícolas familiares, o en la economía agroganadera local y sus efectos en el medio ambiente, la salud y la alimentación de pequeña escala? ¿Y qué hay de la soberanía alimentaria? Los acuerdos de libre comercio son una competición entre diferentes tipos de actores, áreas, países, etcétera, con atributos laborales, ambientales y sociales muy distintos, de los que siempre suelen beneficiarse los grandes propietarios y/o productores.
Veremos qué ocurre cuando el acuerdo tenga que ratificarse en el Parlamento Europeo y en los diferentes parlamentos nacionales, aunque ya la extrema derecha trata de capitalizar el rechazo. Creo que habría que hacer un esfuerzo de explicación antes de que se aplique el pacto porque los productores de vacuno llevan décadas recibiendo palos.
¿Y qué hay de la soberanía alimentaria? ¿No les parece que con matones como Trump deberíamos enfocarnos a la producción propia diseñando nuestros propios sistemas alimentarios? En fin, que a mi lo de cambiar coches por jarretes no me convence.