Uclés, Aznar, Abascal

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

Lorena Sopêna | EUROPAPRESS

03 feb 2026 . Actualizado a las 15:57 h.

Vaya por delante que yo no he leído La península de las casas vacías. Pienso en una razón y se me ocurren muchas mentiras. Que no tuve tiempo, que lo tengo encima de la mesilla de noche, etcétera, pero la verdad es que no me apetece nada. Sin más. Es cierto que recibo comentarios sarcásticos de personas con las que a menudo comparto criterio y, lo que es más importante, algunas cervezas. A su autor, David Uclés, lo vi cantando en la fiesta que por Sant Jordi celebra La Vanguardia en Barcelona. Pero lo vi poco porque, mientras los invitados se acercaban a la tarima, en las barras de la pitanza se iban quedando unos huecos estupendos. Por tanto, sé lo mismo de él que usted, que lee esto. Y lo que sé no me gusta nada. Por ejemplo, que tras vender trescientos mil o cuatrocientos mil ejemplares de su novela citada, decidió abandonar a su editorial para lanzarse a los brazos del grupo Planeta, como los australianos que saltan de la fuente de la plaza de la Navarrería en San Fermín. Que el millón que ha ganado con Siruela le parece poco porque no le da para comprarse un piso en Madrid. Y que, como está en contra de José María Aznar, no quiere encontrase con él, en lugar de aprovechar la ocasión para cantarle las cuarenta. Pero Uclés mide muy bien sus pasos. No rechaza la invitación, sino que se cae dolorosamente del cartel, con lacrimosa declaración en los medios. En eso se parece a Santiago Abascal, que el jueves en el funeral se hizo un Uclés. Y, por cierto, con Aznar no comparte techo, pero sí grupo editorial. En fin.