«Dirty Sánchez»

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

Matias Chiofalo | EUROPAPRESS

06 feb 2026 . Actualizado a las 12:15 h.

Hasta que la gran recesión del 2008 se lo llevó por delante, a Zapatero se le adjudicaba un atributo de naturaleza mágica que explicaba sus éxitos políticos. Era la famosa baraka de ZP, con la que llegó a la Moncloa sin ser el candidato previsto y, eso sí, tras la lamentable gestión que el PP de Aznar hizo de los atentados del 11-M, que dejó a Rajoy al borde de la deserción política.

Puede que esa marca casi divina que los publicistas de la dictadura también observaban en Franco esté en la esencia de Pedro Sánchez, pues solo una energía de otro mundo no sometida a las reglas de la física explicaría la potra que en muchas ocasiones adorna el destino del presidente. Tuvo que ser la intercesión de San Karlos Marx o así la que guio los dedos de uno de los grandes malvados de nuestro tiempo, Elon Musk, y lo obligó a escribir ese «Dirty Sánchez» que es carne de camiseta, como antes lo fue el fundacional «Perro Sanxe» y su versión extendida, «Más vale el perro sanxe por sanxe que por perro», del que él mismo presumió en una entrevista. El control de acceso a las redes para los menores es una urgencia que todas las personas normales reclamamos. Que el mismísimo jefe de la cosa llame tirano, traidor al pueblo de España y fascista a quien quiere evitar que una niña de cuatro años vea bukakes en lugar de Pepa Pig es un regalo que no sé si los gabinetes de Pedro Sánchez esperaban y los de Feijoo podrán digerir.

Para que la operación tuviera todos los ingredientes, Musk incluyó también en su vomitona ese Dirty Sánchez de naturaleza polisémica y que nos ha permitido conocer en España el nombre en inglés de una práctica sexual popularizada por uno de los protagonistas de Salvados por la campana y que, por resumir, incluye el uso de heces en el apareamiento. La coprofagia de toda la vida, vaya. Todo loquísimo.