¿Arde el PSOE? Para nada

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Reunión de la comisión ejecutiva general del PSOE.
Reunión de la comisión ejecutiva general del PSOE. PSOE | EFE

17 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La velocidad es mala consejera del pensamiento. Las ganas directamente lo anulan. Sucedió con la derrota de los socialistas en Extremadura. Volvió a pasar con la caída en Aragón, esta vez de una exministra. Se sumó un ministro diciendo que la culpa no era de su excompañera del Consejo de Ministros, Pilar Alegría. La debacle electoral tenía como causante a un hombre que lleva muerto un año: Javier Lambán. Inaudito. Vendrán los desastres de Castilla y León y de Andalucía y tampoco pasará nada. Esta estrategia de encadenar procesos autonómicos para forzar un adelanto electoral le está saliendo regular al PP. Se observa su techo, en Aragón debilitado, y se visualiza mucho la subida espectacular de Vox, justo lo que quiere Pedro Sánchez, a pesar de las derrotas de su partido. Habla Felipe González, ese jarrón chino cada vez más roto, y dice que si se presenta Sánchez él votará en blanco, y tampoco sube el pan, aunque toda la derecha mediática lo pretenda. Nos hablan de que el PSOE está en llamas. Y es falso. Para nada. Hace tiempo que el PSOE es el Partido Sanchista y solo él marca el paso. Y únicamente de su puño y letra puede ser la firma que nos llevaría a elecciones. Demasiado frenesí. El problema lo tienen las autonomías y las alcaldías que pasarán por urnas antes de que el presidente decida dar el paso. Mientras, en realidad, estamos viviendo la misma escena: la desesperación de una derecha que sigue viendo la Moncloa, como cerca, en el 2027, a pesar de que Sánchez no consiga sacar adelante los Presupuestos, para lo cual se está empleando a fondo. El propósito del presidente siempre fue agotar la legislatura. Sabe bien lo que le costó la investidura. Para poner todavía más nerviosa a la derecha, filtran desde su gabinete que podrían trabajar en estudios jurídicos que permitirían una legislatura más allá de los cuatro años. Se podría no convocar a urnas hasta noviembre del 2027. La teoría es que la Constitución no es taxativa cuando habla de la convocatoria y sería posible entender que los cuatro años no son desde la fecha electoral, el 23 de julio del próximo año. Esta interpretación nos llevaría a que los cuatro años cuentan desde el día de la investidura: el 16 de noviembre del 2023. Cuatro meses más de sanchismo para desquiciar a la derecha. Sánchez, a veces da la sensación de que él es el único que guarda la calma. Es como si no tuviese sistema nervioso central. Cuanto más los rivales lo ven convertido en cenizas, más se crece. Este as en la manga de cuatro meses más de legislatura, si lo lleva a cabo, es genial. No querías caldo, pues dos tazas. Incluso sin Presupuestos, la economía de momento responde. Son las grandes cifras económicas, no las que vive el ciudadano de a pie, que está asfixiado por la vivienda y por la carestía de la cesta de la compra. Pero el pulso del presidente es firme. Si se nota que Vox crece y crece, tengo posibilidades de movilizar a los que se están quedando en casa, se dice. Y para eso necesita tiempo y más elecciones en las que se presenten otros con las siglas socialistas. Por otra parte, si está claro que voy a perder, para qué convocar, medita. Lo siento por los fanáticos de que Ferraz y el Gobierno se caigan, toca aplicar esas dos frases míticas que Sánchez tiene grabadas a fuego: lo urgente es esperar, o quietos hasta ver.